Editorial #CCNesNoticias: El Brexit de Theresa May, ¿otra dama de hierro? No la tiene fácil

20 de noviembre de 2018

A Theresa May la califican de mujer testaruda, de que nadie las saca de sus objetivos, llueva, truene o relampaguee. Digamos en criollo, que tiene buena madera. Ha colgado por ahí una buena frase que quizás  la puede definir: “”El liderazgo consiste en tomar las decisiones correctas, no las decisiones fáciles”.

Ciertamente, las decisiones que está tomando no son nada fáciles, no porque no quieran tomar decisiones fáciles, es porque el vendaval está soplando muy fuerte y la está dejando sin nada encima. Y como dice aquella canción, “y no para de llover”.

Veamos en qué mar picado está nadando la señora May.

Necesita complacer a los votantes del Brexit que en una escala de 52% votaron por la salida de la Unión Europea; ella forma parte de ese movimiento del que fungió como líder. Sin embargo, tiene un 48% de los ingleses en contra, incluyendo a la ciudad de Londres que votó mayoritariamente contra el Brexit. Una tajada muy grande del electorado, y para un político en una democracia real los votantes es su máxima debilidad: se vive o se muere en ese lance.

Los sectores económicos británicos, industriales y comerciales, temen un colapso con la salida del Brexit y quieren mantener los acuerdos aduaneros con la Unión Europea, conservar un mercado común, y son los que más presionan al gobierno para firmar un acuerdo que respete tal condición, precisamente contra lo que votaron los británicos y la misma señora May.

Una vez que se anunció el acuerdo logrado con la UE dos ministros le han renunciado, porque al decir de uno, ese acuerdo “no cumple con las promesas que se hicieron a la nación”, y por esa razón, veinte diputados de su bancada conservadora han pedido una moción de censura.

La prensa ha señalado este otro problema, los británicos comienzan a cambiar de idea: “Un reciente sondeo publicado el jueves por Sky Data indica que ahora un 54% de británicos prefiere permanecer en la UE, 32% quiere salir de ella sin acuerdo y solo 14% elegiría un Brexit en los términos negociados por May”.  

Señalan los medios de comunicación que ante “estas noticias, la moneda británica no dejaba de caer: a las 5:00om (local de Reino Unido) una libra se cambiaba por 1,2745 dólares frente a 1,3027 dólares hacia las 5:00pm”

Por otro lado, el partido aliado con el que hace mayoría absoluta en el parlamento, el partido unionista norirlandés DUP, está enfurecido porque en el acuerdo que se logró con la UE se conserva el libre tránsito de personas y bienes entre la provincia de Irlanda del Norte y la República de Irlanda.

Son 43 años de unión que tenía Gran Bretaña con Europa; romper con esa tradición tal vez en votos haya sido más fácil, al lograr el 52% del voto británico a favor, en una campaña donde el nacionalismo estuvo con la cola muy alta, pero en términos prácticos, parece que la clase política estuviese enfrentando el mismo día del juicio final. Ha cobrado muchas cabeza, la del mismo David Cameron que convocó aquel referendo que decretó la salida de su cargo de primer ministro; han rodado cabezas de ministros y secretarios, y la de Theresa May, como hemos visto, pende de un hilo.

¿Podrá pasar la zona donde las llamas se ponen más altas?

Si lo lograra habrá nacido, sin duda alguna, oteando los peligros que la cercan, otra dama de hierro. Pero la tiene muy difícil.

PFAG


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