Editorial de  CCNesNoticias: ¡La paz!, ¿cuánto cuesta a veces la paz?

 

 

Antier los mandatarios de Europa y algunos presidentes de Naciones que fueron protagonistas de alguna manera de la conflagación de la Primera Guerra Mundial, se congregaron para conmemorar el fin de  esa despiadada guerra, que dos décadas despues dio paso a la Segunda Guerra Mundial, la cual giró entorno a las ambiciones de Hitler de hacerse con el poder de Europa y del mundo, ocasión que aprovechó el presidente francés, Enmanuel Macron, para advertir que observa un rebrote del viejo nacionalismo por la faz de la tierra, y como todo monstruo que se respete está sacando con gran aspaviento su horrible faz de las profundas aguas donde estuvo confinado por un tiempo.

Pero enseguida el presidente Donald Trump arremetió contra Macron, echándole en cara la deuda que Europa tiene contraída con Estados Unidos por los gastos de la OTAN, (será que sintió aludido?)

¿De qué sirven tales pomposas y retóricas conmemoraciones donde cada uno de los dignatarios alaban con palabras aladas el movimiento de la paz?

No hay que olvidar que la paz de Versalles originó, en embrión,  la Segunda Guerra Mundial, dando pávulo para que un oportunista de siete suelas como Hitler se pusiera a cantar grito en cuello los viejos estribillos nacionalistas que finalmente lo condujo al poder, servido en bandeja de plata por los apaciguadores que como el entonces primer ministro inglés, Neville Chamberlain pensaban que a Hitler había que apaciguarlo concediéndole algunas cosas para que se quedara tranquilo. Pues, tal política lo que hizo fue no solo envalentonar a Hitler sino hacer que aprovechara ese tiempo para rearmar a Alemania con fines bélicos ofensivos y no de defensa como él pregonaba hasta la saciedad.

Y cuando reaccionó Inglaterra fue demasiado tarde porque ya Hitler estaba blindado para proporcionar toda la muerte que ocasionó durante esa nefasta guerra, incluido el gran Holocausto judío, y si no entra Estados Unidos en combate otro cuento tal vez estaríamos echando.

Lección número uno: Pobres de aquellos apaciguadores que creen a pie juntilla que los ambiciosos de poder se tranquilizan concediendoles algunas porciones.

Lección número dos: Dan lástima quienes piensan que la paz no tiene precio, a veces un alto precio y que se debe actuar oportuna y reciamente, porque si no, la paz implica mucha muerte y destrucción.

Lección número tres: Si se deja que el monstruo empolle sus huevos y salga a la superficie  con su manada de acólitos, pues, las enseñanzas de la historia habrán sido inútiles.

¡Cuántos Chamberlain no andan por ahí chupándose el dedo creyendo que lo mejor es no herir la susceptibilidad del sensible monstruo y que lo mejor es no incitarlo a la guerra, bajo aquel bolalicón principio que es mejor morir en paz que en combate!


Loading Facebook Comments ...