Ideas genialmente diferentes hechas por personas con discapacidad

“¿Qué se le puede regalar a un alto ejecutivo que lo tiene todo?”. El futuro cliente, una reconocida entidad bancaria, buscó a la agencia La Casa de Carlota de Medellín porque necesitaba una propuesta de presente de Navidad para sus gerentes nacionales. En la reunión del equipo creativo, el director Nelson Correa, ‘Nel’, fue quien lanzó la pregunta.

Y Manuela Mejía, sin pensarlo mucho, le contestó: “tiempo. Regalémosle tiempo, que es lo que no tienen… Tiempo para compartir…”. Las ideas fluyeron en el equipo y se materializó el regalo: dos vasos, uno para el respectivo gerente y, el par, para que se lo entregara a alguien con quien quisiera compartir su tiempo.

A Manuela, de 27 años, no le interesan las redes sociales. No abre el Facebook. No se rige por la moda y para nada le importan las posesiones materiales. Para ella, el tiempo se guarda en la memoria y se da con un abrazo. El mayor tesoro de su vida bien puede ser un mango biche, la fruta que considera una grandiosa muestra de amor, porque es su sabor favorito. Entre sus mejores copys está el de “hay que leer para ser princesa”. Básicamente porque cuando lee libros de princesas se siente como una de ellas. Manuela tiene retraso mental y es creativa profesional de la agencia La Casa de Carlota.

De la nómina de la agencia también hacen parte Sebastián Giraldo, de 23 años, y Juan David Zuluaga, de 26 años, que tienen síndrome de Down; Jordan Galeano, de 27 años, diagnosticado con autismo, y Simón Mejía, de 30 años, hermano de Manuela, también con retraso.

Dicho de otra manera, dejando a un lado la condición y destacando su habilidad, el párrafo queda así: Sebastián hace imágenes e historias creativas, al igual que Juan David. Jordan y Manuela (que son novios) son expertos en tipografía y texto de imagen –aunque el plus de Manuela son los copys ‘ganadores’–. Y Simón, abstracción de imagen.

Su trabajo no es de 8 a 5 de lunes a viernes, es de un miércoles en la mañana y un viernes en la tarde, cada semana. Tiempo suficiente para interactuar, laboralmente hablando, con Nel; Sara Rumié y Sandra Solano, directoras creativas; Sara Bermúdez, diseñadora, y Carlos Jiménez, comunicador y ejecutivo de cuenta, quienes lideran los talleres y trabajan en la postproducción (digitalizar, aplicar a piezas y productos las imágenes e ideas, entre otros) y el resto del proceso.

“Los jóvenes con síndrome de Down y autismo tienen una sensibilidad a la imagen y a las relaciones interpersonales muy especial, son muy auténticos y sinceros a la hora de generar sus propias estéticas. Para la comunicación es muy valiosa esa mirada diferente, ese ‘pensamiento lateral’ que ellos proponen. Ellos no están atentos a tendencias de moda, no ven referentes en internet y libros, no se ven afectados por el exceso de información. Son muy naturales y puros cuando se comunican verbal o gráficamente”, comenta Nel.

La prueba de ello no solo son los copys de Manuela. “Los peces no tienen novia porque tienen aletas” o “el gato es como un tigre pero araña y muerde” son ‘copys’ del menor del equipo, Sebastián o Sebas, una explosión de gracia y ternura que representa a la agencia ante congresos, encuentros, eventos y clientes para explicar proyectos y abrir la mente de su auditorio desde del momento en el que se presenta con un “hola, me llamo Sebastián y soy diseñador” (además de fotógrafo).


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