La innovación: ¿verdades o realidades? / Columnista invitado

He venido experimentando los sentimientos que genera la innovación cuando impacta a un grupo de personas, las transforma y quieren que nunca acabe esa experiencia de valor que sienten.

Pero al tiempo me encuentro con otro grupo que generalmente no entienden el porqué; se sienten tan extasiadas que no perciben ni sienten que sea tan diferenciadora la misma solución como para armar semejante alboroto de felicidad.

La pregunta que se me viene a la cabeza es: ¿quién tiene a ciencia cierta la verdad sobre la innovación? Creo que la respuesta puede ser más simple de lo que parece. La innovación impacta en la realidad de las personas y no necesariamente se convierte en una verdad.

Recuerdo cuando llevé a mi hijo de 12 años al Museo de los Niños y se encontró con la máquina eléctrica Remington. La utilizó, y lo que más le impactó fue que el papel salía directamente de la máquina al mismo tiempo que escribía.

Recuerdo tanto su cara de sorpresa que me dijo: “Papá, eso sí es tecnología”. Sorprendido, le pregunté: “¿Por qué lo dices, hijo?”, y su respuesta fue contundente: “Porque no tengo que esperar a que cargue la impresora y no corro el riesgo de que se trabe”.

Lo que para él era una realidad, las impresoras actuales no sirven, para mí y los que sufrimos tener que repetir una hoja que se dañaba y generaba un estrés, no correspondía a mi verdad. Mi realidad, muy diferente a la de él, es un archivo que no se tiene que repetir y puedo imprimir en cualquier otra impresora.

Adicionalmente, la semana pasada, durante el foro ‘Laboratorios de innovación en ingeniería: creando futuros’, organizado por la Asociación Colombiana de Facultades de Ingeniería (Acofi) y la Universidad Industrial de Santander (UIS), fue muy interesante escuchar de mis otros tres compañeros de panel cómo sus realidades son diferentes a la mía, y esto determina que la innovación no sea una verdad única para que sea aceptada como innovación.

Cada uno presentó su laboratorio de innovación, propuestas reales y factibles: Edna Bravo, directora del laboratorio de innovación Semiosislab de la UIS, tiene un modelo orientado a desarrollar la innovación gubernamental en el sector público; Ómar Fernando Ramírez, director del laboratorio de innovación Design Factory, en la Universidad Javeriana, en el cual, a partir de una cocina, construyen una cultura colaborativa de innovación donde las jerarquías no son importantes al preparar una receta innovadora; y José Ricardo Buitrago, ingeniero químico orientado a la gestión de la innovación a través de la apropiación y valoración del conocimiento.


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