¿Puede ser la creatividad la base de la prosperidad en América Latina?
Durante demasiado tiempo, América Latina ha exportado su creatividad, enviando a sus mejores y más brillantes emprendedores, artistas y creativos a países desarrollados. Ahora ha llegado el momento de cultivar y desarrollar el talento de manera local y aprovechar al máximo su potencial económico y cultural para repensar el modelo de desarrollo de la región y para reducir sus tremendos niveles de desigualdad, entre los más altos del mundo.
En la actualidad, el principal motor de la economía de muchos países ya no es la agricultura ni la manufactura, sino la creatividad. Tomemos como ejemplo los países más desarrollados del planeta. En ellos, menos del 1% de la fuerza laboral trabaja en agricultura y solo alrededor del 5% o el 6% produce bienes de manera directa. En comparación, más de un tercio debe su sustento a actividades creativas, trabajando en áreas como ciencia y tecnología, conocimiento y gestión, artes, cultura, diseño y medios. Este nuevo tipo de trabajador constituye lo que se denomina la clase creativa, de la que ya forman parte alrededor de la mitad de los trabajadores en las grandes ciudades del siglo XXI.

