Persiguen a quienes protesten con sus ollas: En Trujillo hasta las cacerolas ponen a temblar al régimen
- El pasado jueves en los sectores Timirisis y Don Tobías de Trujillo, los efectivos policiales llegaron, pisoteando la constitución que consagra el derecho a la protesta pacífica, en búsqueda de los que hicieron sonar sus cacerolas la noche anterior.
Por ALFREDO CONDE
Los pobladores de los sectores Timirisis y Don Tobías de la capital trujillana protestaron en forma sonora con sus cacerolas, la noche del pasado miércoles 13 de mayo, por la precariedad en que viven por la falta de los servicios públicos básicos. Al día siguiente, efectivos policiales del estado Trujillo llegaron a esos lugares para buscar y detener a los habitantes que habían manifestado su descontento con sus ollas, denunció el sector Gremios de Voluntad Popular.
Las imágenes captadas mostraban un operativo de esos que aplican para detener delincuentes. Los policías entraron en viviendas donde habían muchas personas de la tercera edad, con deficiencias cardíacas, etc., enmascarados y portando armas largas y de fuego, como relataban los vecinos. “Al estilo de los carteles de la droga o del viejo oeste estadounidense, los funcionarios de las Fuerzas Armadas Policiales del Estado Truijillo (Fapet), comandados por Orlando Villegas, quien sigue las órdenes del gobernador del estado Trujillo, Henry Rangel Silva, mantienen cautivos y bajo amenaza a los trujillanos. No se puede decir de otra manera”, comentó uno de ellos.
“Ayudados por sus cabecillas de los consejos comunales, salieron a cazar a quienes habían participado en la protesta. Pusieron a la comunidad en estado de sitio, allanaron viviendas sin orden judicial y violando la ley, querían llevarse a quienes protestaron en forma pacífica exigiendo el respeto a sus derechos constitucionales”, agregó otro habitante.

MÚLTIPLES PROBLEMAS
“La escasez de gas doméstico, la falta de agua, la permanente interrupción del fluido eléctrico y el alto costo en los alimentos, han sido varios de los problemas con los que los ciudadanos del estado Trujillo y en particular los residentes de la capital de nuestra entonces Señora de la Paz, deben vivir desde hace tiempo”, denunció el sector VP-Gremios.
Explican que en los últimos días se ha impuesto un cronograma de racionamiento en el suministro de agua cada cinco días por sector, el cual resulta muy negativo ante el problema de pandemia de la COVID-19, pues les impide cumplir, por ejemplo, con lo recomendado por las autoridades sanitarias, que es lavarse las manos, como una de las medidas principales para evitar el contagio de coronavirus.
“Los habitantes de Trujillo también están sometidos a la venta en dólares de la gasolina por parte de los militares que custodian la única bomba a la que surten, dicho y sea de paso, la que está más oculta, en el sector San Jacinto, lejos de los transeúntes habituales de la capital del estado”, señalan.
Pusieron a la comunidad en estado de sitio, allanaron viviendas sin orden judicial y violando la ley, querían llevarse a quienes protestaron en forma pacífica exigiendo el respeto a sus derechos constitucionales”.
Igualmente se quejan por la falta de conectividad en la telefonía celular y de internet. Esto último impide que niños y jóvenes puedan cumplir los deberes que les exigen a través de la educación online, impuesta por el Ministerio de Educación.
“Para completar este panorama apocalíptico, Cadafe aplica un plan de administración de cargas PAC que deja sin energía a sectores por espacios que van de 3 a 9 horas y hasta en 12”, como reportan algunos vecinos.
La situación, como se observa, es insoportable, “sólo descrita en los guiones de cine para las películas con sociedades distópicas, lo cual es aderezado por la conducta rapaz y rastrera del Gobernador de estado y del Comandante de la Policía, quienes han convertido a Trujillo en un gueto, secuestrando a los ciudadanos e imponiendo restricciones en la movilidad, tal y como sucedió en Timirisis y Don Tobías, cuyas comunidades cansadas de padecer salieron a ejercer su derecho a la protesta con las únicas armas que la crisis les permite emplear, cacerolas vacías, para recibir como respuesta de quienes están para velar por su seguridad, represión y “gas del bueno”, resaltó el sector Gremios de Voluntad Popular.
ACTUACIONES IRREGULARES

Cabe recordar que existen varias denuncias recientes de actuaciones irregulares de las Fapet y de las Faes en el estado Trujillo, que van en perjuicio de los habitantes.
El pasado lunes 11 de mayo se denunció que una mujer fue detenida en el sector La Muralla de Pampanito, luego de protestar con su cacerola. Todo comenzó con las amenazas y actos para amedrentar a la población de las Faes, que se llevó detenida a una ciudadana de nombre Lilibeth Juárez.
Igualmente, a principios de abril, vecinos de Valera denunciaron que un total de 36 policías, al mando de un comandante, irrumpieron en un edificio de la Urbanización El Bosque, y agredieron a niños, mujeres y hombres en el municipio San Rafael de Carvajal, solo para adueñarse de un apartamento, como informó Cactus24.com.
Twitter: @Alconde

