Túnez y su debilitada democracia

Por: Madrid Cienfuegos M.

La democracia de 10 años en Túnez se ha visto golpeada por la inestabilidad política e institucional, sumada recientemente a las drásticas medidas ejecutadas por el presidente Kais Saied cuando el 25Jul21 destituyó al primer Ministro, congeló por un mes las actividades del Parlamento, les eliminó la inmunidad, asumirá la presidencia de la fiscalía y toda la autoridad ejecutiva con la ayuda de un nuevo primer Ministro que él nombrará, como hizo con el que destituyó. En otras palabras, el presidente Saied justifico su acción alegando que aplicó la Constitución.

En Túnez, desde que comenzó la pandemia, así como en muchos países, se ha contraído aún más la economía y la pérdida de empleo ha aumentado, afectando en gran medida a la población quien ha tenido que apoyarse con las redes de solidaridad familiar, vecinal o buscar como solución, emigrar. A su vez, el confinamiento, conllevó a manifestaciones nocturnas y sucesivas que comenzaron desde Ene21.

Cabe destacar, a mediados de marzo de 2020, éste país literalmente se encerró: toques de queda, confinamiento, cierre de establecimientos abiertos al público, cierre de escuelas, cese del tráfico marítimo y aéreo, cierre de fronteras, cierre de mezquitas, suspensión de las peregrinaciones y los viajes. Esta situación social sin precedente planteo problemas considerables a la población, especialmente los jóvenes, quienes en su mayoría eran quienes protestaban.

En plano político, la erosión del consenso alcanzado en la Constitución de 2014, sobre el carácter semi parlamentario del sistema político se intensificó cuando la ciudadanía se percató que sus expectativas de vida y social estaban insatisfechas.

La pandemia hizo acentuar la discrepancia política entre el presidente Saied, elegido con un 72,71% en 2019 (lo que le proporciona una importante legitimidad) y el poder Parlamentario, el cual está muy fragmentado (20 partidos representados, en ocho grupos parlamentarios, más 12 diputados independientes).

Dentro del Parlamento, el partido islamista Ennahda, quien tiene 4 décadas de trayectoria política, es quien tiene el mayor número de escaños: 53 de 217 integrantes. Este partido ha sido el más ferviente adversario al presidente de la República, lo que ha generado tensión entre dos instituciones y dos legitimidades (el parlamento y la presidencia) y entre dos figuras políticas (Gannuchi y Saied), señalado el primero de querer usurpar funciones correspondientes al Presidente, y al último, de querer minar la legitimidad parlamentaria.

La situación de descontentos y de incertidumbres, evidenció la distancia entre el “utopismo antisistema” del presidente Saied y el “realismo pragmático” del gobierno, presidido por el primer Ministro encargado (hoy destituido) tras la dimisión de Elies Fajfaj, a raíz de las acusaciones contra él por un presunto conflicto de intereses en relación con varias empresas de las que es accionista y que mantienen relaciones comerciales con el Estado, algo que está prohibido por la ley.

Ahora bien, la magnitud de la crisis política e institucional, pudiera empujar al presidente de la República a intentar avanzar en su proyecto de sustituir el sistema de democracia representativa por otro de democracia directa. Por los momentos, cuenta con amplio respaldo de la población, quién incluso solicitan la disolución del Parlamento.

Una refundación del sistema político en clave presidencialista acentuaría las tensiones con Ennahda, partido que desde 2011 ha defendido las virtudes de un sistema parlamentario con el que evitar las tentaciones autoritarias de una presidencia de la República fuerte, como ocurrió con Bourguiba y Ben Ali.

El presidente del parlamento y líder de Ennahda, Rached Gannuchi, mantiene también un pulso con el presidente Saied, pugnando en terrenos como la política exterior, que es uno de los ámbitos, junto a la defensa, en los que la Constitución de 2014 atribuye prerrogativas a la presidencia de la República.

En Ene21 el líder islamista Gannuchi, realizó una visita relámpago al presidente turco Erdogán en Estambul, cuyo régimen sintoniza con la ideología islamista de Ennahda. Esa visita fue muy cuestionada por invadir competencias del jefe del Estado.

Los contactos mantenidos por Gannuchi con el presidente del Gobierno de Acuerdo Nacional de Libia, Fayez al-Sarraj, tras la recuperación de una base militar en manos de las fuerzas del mariscal Haftar, a principios de mayo, reactivaron las críticas de las fuerzas políticas de oposición contra el presidente del Parlamento por asumir competencias que no le corresponden.

Por su parte, Saied ha aprovechado cuantas ocasiones se han presentado para criticar el sistema de partidos y la labor del parlamento, propugnando un sistema de democracia directa al considerarlo más equitativo que el vigente régimen semi-parlamentario.

Cabe destacar, que el presidente de Túnez, cuenta con el apoyo de Estados Unidos, tal como lo expresó Anthony Blinken: “Buena llamada telefónica con el presidente Kais Saied (…) para discutir la situación en Túnez. Expresé mi apoyo a la democracia de Túnez”. Saied justificó su acción y señala que la Constitución se lo permite: “no disolver el Parlamento, pero si congelarlo”.

 

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