Chile: los resultados de las primarias y ¿Ahora qué?

Madrid Cienfuegos M.

Los resultados de las primarias para las presidenciales en Chile por el sector de la izquierda no hubo mayor sorpresa, ya que se impuso por el pacto del Apruebo Dignidad, Gabriel Boric (60%) del partido Convergencia Social, un izquierdista moderado en sus propuestas, quien logró mayor simpatía entre el electorado chileno de esta tendencia.  

La verdadera sorpresa fue el triunfo de Sebastián Sichel candidato independiente por el pacto Chile Vamos (derecha), ya que apuntaba con mayor opción de triunfo Joaquín Lavin. El triunfo de Sichel estremeció a los partidos del oficialismo, los cuales ahora deberán trabajar en conjunto con el candidato Sichel si quieren ser una opción real de gobierno. 

Sichel representa ese rostro nuevo en la política y demuestra que la sociedad chilena está harta de esa estructura de la vieja política. Algo que no cambia mucho cuando se refiere a la izquierda. 

Durante la campaña hubo un exceso de agresividad y soberbia durante los discursos, lo que fue también cobrado al candidato del partido comunista Daniel Jadue, del ala más dura. Aunque su programa de gobierno no difería mucho del candidato Boric, queda demostrado que, en la sociedad chilena, la política esta fracturada desde hace tiempo, donde no se busca la confrontación sino la concertación. Ya lo demostró la elección de la Convención Constituyente, donde la mayoría que la conforman son independientes.  

Es decir, el electorado prefirió votar por un independiente que por un candidato de la derecha. Sin duda alguna, que la lectura de estos resultados apuesta que el electorado se fue por la opción de las candidaturas más moderadas o los candidatos más centristas de sus coaliciones.   

Por otra parte, los dos candidatos de izquierda que representaban al pacto Apruebo Dignidad obtuvieron más votos que el resto de los candidatos del pacto de la derecha Chile Vamos. La lectura es que la derecha deberá redefinir los proyectos y como se relacionan con la sociedad. Hay un divorcio entre política y sociedad, y en esa medida deberán reconstruir los vínculos con la sociedad. 

A partir de ahora, se iniciará una nueva etapa en la carrera hacia La Moneda, en la cual ambos ganadores tendrán que diseñar estrategias, tender puentes y plantear nuevas propuestas que requiere la sociedad, atender los desafíos para hacer crecer su capital político sin descuidar lo que ya conquistaron en la campaña de primarias. 

Es decir, diseñar un proyecto inclusivo y amplio tanto el candidato que representará a la derecha como a la izquierda, a fin de posicionarse como alternativa, sin perder de vista el capital político logrado en esta contienda. Toda vez, lograr coaliciones y el apoyo de esa “ala dura” de sus respectivas opciones políticas.

De acuerdo al mapa político el candidato de la izquierda ganó en 309 comunas dominando en el centro y sur del país, el de la derecha en 291 y logró imponerse en parte de la zona centro del país. 

Otro de los resultados de estas elecciones es que contra los pronósticos que daban una participación a la baja por diversos factores, entre ellos, un fin de semana largo y por comenzar la época de vacaciones; sin embargo, sufragaron 3.089.616 personas, lo que refleja que hubo una mayor participación que en la elección de la segunda vuelta de gobernadores regionales (2.556.898) y de las dos primarias presidenciales anteriores 2013 y 2017 (1.400.000), ésta última cuando ganó Sebastián Piñera.    

Lo que se comprueba una vez más, es que el electorado en Chile es muy volátil y es impredecible su comportamiento. Los resultados muestran que los chilenos ansían un cambio de la vieja estructura política, pero por la vía institucional. Sin embargo, en política no siempre los cambios que se ofrecen son para el bienestar de toda una sociedad, Nicaragua y Venezuela, son un claro ejemplo de ello.  

 

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