La verdad detrás de las protestas en Colombia

Por: Madrid Cienfuegos M.

Las protestas violentas que se han escenificado en el territorio colombiano debido al proyecto de reforma tributaria que presentó el presidente Iván Duque al Congreso, fue la excusa perfecta para la actuación de resentidos políticos que han sabido aprovecharse de la población vulnerable, carente de un nivel de ingreso que esté por encima de sus necesidades, quienes han sido alienados, engañados e incluso se podría decir, adoctrinados, con el firme propósito de generar un cambio político que conlleve a un cambio de modelo económico.

A eso apuesta la izquierda en Colombia, con la cara visible de senadores que promocionaron las protestas como Armando Benedetti, Gustavo Petro, Gustavo Bolívar y otros como Roy Barreras, del partido de la U, negociador en la Habana de los acuerdos de paz, todos forman parte del poder Legislativo. Ese poder encargado de revisar el proyecto de Reforma Tributaria.

Gustavo Petro, ex guerrillero, ex alcalde, senador, fue uno de los promotores de las protestas en contra de la Reforma Tributaria, pero fue uno de los grandes ausentes en las manifestaciones. Por su parte, el congresista Armando Benedetti, está siendo investigado por la Corte Suprema de Justicia de recibir sobornos y ha sido denunciado por casos de corrupción.

People take part in a protest against the government of Colombia’s President Ivan Duque, in Bogota, on November 23, 2019. – Colombia’s first curfew in decades turned its capital city into a nervous ghost town, as people armed with machetes, bats and knives guarded doorways against hooded looters thought to be running wild. (Photo by Raul ARBOLEDA / AFP)

En cuanto a las protestas, no fueron casuales, ni espontáneas, fueron previamente convocadas con un fin: medir el nivel de aceptación del presidente Duque y calibrar que tanto se ha erosionado la democracia en Colombia. Si bien es cierto, el gobierno de Iván Duque ha cometido errores, y la Reforma Tributaria fue inoportuna e inconveniente en momentos de la pandemia, cuando la pobreza se incrementó en 6,2%, lo cual afecta a dos de cada cinco colombianos. Y, el desempleo que en 2019 estaba en 9,5% en Ene20 pasó a 17,3%; es decir, más de 1.300.000 desempleos adicionales, por lo que se hace necesario que el Estado busque ingresos fiscales con la finalidad de lograr subsanar el déficit económico que afecta lo social.

El proyecto de Reforma Tributaria (que ya fue retirado) tenía dos objetivos básicos: el primero mantener y hacer permanentes los programas de solidaridad social, especialmente el Ingreso Solidario, el Programa de Apoyo al Empleo Formal, Familias y Jóvenes en Acción, devolución del IVA a los estratos bajos y educación universitaria gratuita para los estratos del 1 al 3.  El segundo, tratar de equilibrar las finanzas públicas: el déficit fiscal es de 78 billones de pesos, un 7.8% del PIB que crecerá en 2021 al 8.6% y llegará a 110 billones, incluidas amortizaciones de deudas en dólares y pesos. ¿Cómo se logra la inversión, sino se equilibran las finanzas?

No obstante, ese proyecto de Reforma Tributaria fue entregado al Congreso para ser discutido, modificado, aprobado o rechazado, algo de lo que los jefes políticos que hacen vida de legisladores como Gaviria, Vargas Lleras, Petro y otros, que tienen aspiraciones de manejar el país, no les interesa entender.

No hay que olvidarse de la alianza que realizaron el 12Feb21, los movimientos políticos de izquierda y centro izquierda en las listas del Congreso, con el fin de conseguir el mayor número de congresistas para lograr mayoría en el poder Legislativo. Es por ello, que con los principios que esbozan como “la defensa por la vida”, “la democracia y la paz”, los sectores de izquierda avanzan en la consolidación de los programas que piensan implementar en el nuevo Congreso y en la Presidencia, de ganar los comicios que se celebrarán el próximo año, en lo que han denominado el Pacto Histórico. No es descartable que sea Gustavo Petro, el candidato de la izquierda para esos comicios presidenciales.

La izquierda ambiciona llegar al poder y para ello acordaron el “Pacto Histórico”, algo muy bien estructurado, no le importa incendiar al país, con tal de desacreditar la imagen del presidente de turno, visibilizarlo como oligarca (palabra favorita utilizada por la izquierda), además de inepto, inclusive, pidiendo su renuncia. Es el mismo guion que utilizaron con Sebastián Piñera en las protestas de Chile.

Cabe destacar, que Gustavo Petro desde el día que perdió las elecciones con Iván Duque dijo que el Gobierno se las vería en las calles. Y lo cumplió. La protesta en la calle es vandálica, es criminal, es terrorista, cuando han incendiado vehículos, peajes, bancos y hoteles, se han afectado estructuras públicas, han realizado saqueos, ataques a la fuerza pública (579 policías lesionados) y 03 estaciones de policía atacadas con armas de fuego, bloqueo de vías terrestres (afectando el desabastecimiento de alimentos y suministros médicos) y la vía hacia el terminal aéreo (Bucaramanga).

En Bogotá, 39 estaciones del Transmilenio están fuera de servicio, todas estas acciones con el saldo de 19 muertos, numerosos detenidos, entre ellos, sorprendidos 18 de nacionalidad venezolana, cerca de 800 heridos, 140 armas de fuego, 110 fogueo y 5.572 armas corto punzantes incautadas. Y a pesar de que el Proyecto de Reforma Tributaria fue retirado, siguen convocando para marchar contra la reforma a la salud y otros motivos. Les interesa el caos de un país.

Llama la atención que aun cuando el paro convocado fue a nivel nacional, fue el Departamento Valle del Cauca, y su respectiva capital Cali, el epicentro de las protestas y donde han ocurrido la mayoría de los fallecidos, sin desestimar, por supuesto otras localidades como Quindío, Bogotá, Cundinamarca y Meta, algunas de estas zonas con arraigo de la guerrilla.

Cabe destacar, que es el Departamento Valle del Cauca, el que tiene fuerte presencia el Ejército Popular de Liberación (EPL), así como en menor peso, pero representando una mayor amenaza, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la disidencia del VI Frente de las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC), así como las Autodefensas Gaitanistas.

Por su parte, miembros del EPL, fungen como autoridad de facto regulando la convivencia social e imponiendo castigos a los trasgresores; determinando la movilidad de los ciudadanos mediante la disposición de horarios; fiscalizando las actuaciones de sus líderes y representantes.

Siendo el Cauca-Valle del Cauca, territorio que sirve de puerta al pacífico, y con ello, a Panamá, posiblemente sea la zona utilizada para sacar la droga de los territorios que controlan estos grupos, primordialmente el ELN; donde además del ingreso obtenido por el cobro al gramaje, también sus rentas criminales derivan de la minería ilegal y del secuestro. Siendo otras de sus actividades, el adoctrinamiento ideológico de jóvenes que le sirvan a su organización.

Entre las actividades más recientes, y en las que autoridades han responsabilizado a las milicias del ELN, están los disturbios de encapuchados y el bloqueo de vías frente a la Universidad del Valle, en ocasiones disfrazadas de manifestaciones estudiantiles.

Por eso, no es nada desestimable que detrás de las protestas vandálicas, esté la mano de las organizaciones agrupadas en ese “Pacto Histórico” sellado por la izquierda.  Todo un plan bien estructurado, planificado. En palabras del alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina: “Creo que hay una acción hasta con motores de redes internacionales llevando a Cali al incendio”. Y, yo agregaría, no sólo a la ciudad de Cali, sino a todo un país con el fin último de lograr el poder.

No obstante, Iván Duque, con el fin de aplacar la exacerbación social y superar la crisis, ha convocado a un gran diálogo nacional con todos los sectores políticos y sociales del país. No se descartan que las movilizaciones continúen porque falta todavía un año para las próximas elecciones.


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