Academia Nacional de Medicina: Esquema de vacunación debe ser libre de sesgos, privilegios o discriminaciones

  • La institución médica se pronunció sobre el esquema de priorización de la vacunación contra la COVID-19 y los aspectos éticos que considera sobre este mecanismo de inmunización. 
  • Enfatizó que se debe comenzar con los grupos de riesgo, como el personal de la salud, así como a las personas más vulnerables como adultos mayores y las afectadas por enfermedades crónicas y debilitantes

Por ALFREDO CONDE

La Academia Nacional de Medicina (ANM), presidida por el doctor Enrique López-Loyo, emitió sus boletines 9 y 10 sobre “La vacunación contra la COVID-19 en Venezuela”, en la que fija posición y ofrece sus recomendaciones sobre el esquema de priorización y los aspectos éticos que se deben cumplir dentro del marco de este mecanismo de inmunización 

La Academia Nacional de Medicina en su boletín número 9 expresa:  

“Uno de los puntos clave para lograr una estrategia efectiva de vacunación contra el COVID-19, especialmente en su fase inicial en la que se prevé un suministro limitado de vacunas, consiste en la priorización de su aplicación”.  

“Para su diseño y aplicación se han definido algunos criterios, atendiendo factores de salud pública, sociodemográficos y de evidencias científicas de la eficacia de las vacunas. Entre ellos, se debe comenzar con los grupos de riesgo (por ejemplo, el personal de la salud más expuestos a la infección, que además es indispensable para preservar la capacidad de cuidar a los pacientes con COVID-19 u otras enfermedades);  administrarla inicialmente a las personas más vulnerables (personas mayores y las afectadas por enfermedades crónicas y debilitantes en las que se ha comprobado que la vacuna es beneficiosa para protegerlas contra la infección); y luego vacunar a las personas  más jóvenes para que hagan de barrera en la cadena de transmisión”. 

La ANM considera también que la vacunación debe centrarse primero en aquellas regiones del país donde la incidencia de la COVID-19 sea más alta. Estos enfoques, han de modularse en función de las circunstancias de cada momento y de la disponibilidad real de aplicar la vacuna de manera efectiva a la población. Debe considerarse también la duración de la inmunidad luego de la aplicación de la vacuna y su efectividad ante mutaciones del virus. Finalmente, debe considerarse cómo impactará la administración de la vacuna en los servicios esenciales, como los centros hospitalarios o la atención primaria”.

 

Algunas personas se niegan a recibir la vacuna alegando la justa defensa de su autonomía y libertad individual, lo cual es válido siempre y cuando no comprometa el derecho de otros, como ocurre en situaciones de pandemia“. 

 

EL MARCO ÉTICO  

Para la máxima institución médica del país, todas las decisiones tienen un marco ético fundamental, “consistente en maximizar los beneficios y minimizar los daños, promover la justicia y mitigar las inequidades en la salud y sustentado en la solidaridad con las personas más expuestas a riesgo, por razones profesionales, como es el personal de salud y con la equidad y justicia distributiva, para proteger a aquellos más vulnerables que requieren con prioridad los mayores esfuerzos de protección.  El buen desarrollo del programa de vacunación contra el COVID-19, exigirá que el esquema de priorización acordado sea confiable, suficientemente divulgado, conocido y validado socialmente por la población y que esté libre de sesgos, privilegios o discriminaciones y que asegure progresivamente el acceso a la vacuna a todos y cada uno de los ciudadanos de manera ordenada y oportuna”.    

Cabe resaltar que la Academia Nacional de Medicina, a la que el régimen por regla general ignora, en su boletín número 9 se ofrece de nuevo para brindar la asesoría técnica necesaria para apoyar la gestión gubernamental.

Igualmente, la Academia Nacional de Medicina se ofrece a colaborar en el logro de un acuerdo nacional con las autoridades sanitarias para la implementación del programa de vacunación, en conjunto con las otras Academias, Sociedades Científicas, Universidades, Sociedad Civil, entre otras organizaciones, manteniendo como principio la transparencia en la información y la no politización del proceso. 

 

El doctor. Enrique Pérez-Loyo, actual presidente de la Academia Nacional de Medicina, junto a los más destacados miembros de la institución, hacen diario seguimiento al desarrollo de la pandemia en el país.

 

LA DIGNIDAD DE LA PERSONA

“El desarrollo de la vacuna contra la COVID-19 en un tiempo récord es un bien preciado y se percibe como la esperanza para volver a la “normalidad”. Esa esperanza de la vacunación contra la COVID-19 se ve frecuentemente entorpecida en una pandemia caracterizada por la desinformación y los rumores, junto con la manipulación de la información con intenciones dudosas. La programación de la vacunación, como acción colectiva en salud pública, debe gestionarse con una planificación enfocada en la dignidad de la persona, con apego a la perspectiva de los derechos humanos y los principios éticos que son fundamentales en salud: autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia distributiva”, expresa la ANM. 

“En ninguna circunstancia se pueden permitir la improvisación, la discrecionalidad, ni las decisiones individuales. La definición del plan de vacunación y la toma de decisiones deben ser establecidas por las autoridades de salud en un marco deliberativo, como el de la ética de la responsabilidad”, agrega en su boletín número 10 sobre “La vacunación contra la COVID-19 en Venezuela”. 

  

Es necesario insistir en que la vacuna no es la panacea para solucionar la pandemia, y que debe concientizarse a la población en el mantenimiento de las medidas de autocuidado tales como el uso adecuado de los tapabocas, distanciamiento social y lavado de manos”.

 

 

LOS QUE SE NIEGAN A COLOCARSE LA VACUNA

“Algunas personas se niegan a recibir la vacuna alegando la justa defensa de su autonomía y libertad individual, lo cual es válido siempre y cuando no comprometa el derecho de otros, como ocurre en situaciones de pandemia. Debe privilegiarse el bien general sobre el individual y analizase los casos particulares, donde la vacunación constituye un riesgo real. Es necesario insistir en que la vacuna no es la panacea para solucionar la pandemia, y que debe concientizarse a la población en el mantenimiento de las medidas de autocuidado tales como el uso adecuado de los tapabocas, distanciamiento social y lavado de manos”, precisa la ANM. 

A continuación presentamos completos los boletines oficiales 9 y 10 de la Academia Nacional de Medicina:

Boletín Nro. 9 – El esquema de priorización de la vacunación contra la COVID-19.

 

 

Boletín Nro. 10 – Aspectos éticos de la vacunación contra la COVID-19:


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