¿Cuál es la intención de la caravana de migrantes desde Centroamérica: “lograr el sueño americano” o desestabilizar un gobierno?

Por: Madrid Cienfuegos M. 

Entre el 14 y 15 de enero, unas 9.000 personas partieron desde la Gran Central Metropolitana de San Pedro de Sula en Honduras, rumbo a lograr el gran “Sueño Americano”, en una travesía nada fácil, ya que se tenía en contra el cansancio, el hambre, el frío, el sol, y con un riesgo mayor: la pandemia del Covid-19. Es la tercera vez que una concentración tan grande lo intenta. Pudo más las esperanzas de lograr tener un empleo que mitigue el hambre y las carencias que sufren en su país natal, que no les importó exponerse a ser víctimas de maltratos e incluso perder la vida, que los impulsó hacer la travesía. Esta nueva oleada migratoria se genera en una nueva coyuntura política, cuando el demócrata Joe Biden asume las riendas de la Casa Blanca, y tiene en sus manos dar un giro a las políticas establecidas por Donald Trump con respecto al tema inmigración o bien, perfeccionar las mismas. 

Es importante destacar, que esa no es la mejor manera de labrarse un mejor futuro y seguridad a expensas de desequilibrar el aparato económico, social y de seguridad de otros países, e incluso desestabilizar un gobierno. Una masa de 9.000 personas atravesando fronteras de países centroamericanos para llegar a la fuerza a los Estados Unidos, es vista como una invasión a la soberanía, violan las órdenes de salud pública vigentes y van en contra de las leyes de inmigración de los respectivos países de la región que deben atravesar. Todo ello causa fricciones entre los gobiernos y existen acuerdos y políticas de inmigración que deben ser acatadas y respetadas. Para el entonces hasta Ago20, Director Interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, sus siglas en inglés) Matthetw Albence la grave crisis en la frontera sur de EE.UU., afectó a casi todas las operaciones de la agencia. El ICE arrestó a unos 143.000 extranjeros y deportó a unos 267.000 en 2019.

 

Aunado a lo anterior, para Robert E. Pérez, Comisionado Adjunto del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) “Intentar cruzar ilegalmente la frontera de los EE.UU es una proposición peligrosa. En el año fiscal pasado en 2020, nuestros agentes de la patrulla fronteriza desbarataron casi 400 casas clandestinas con personas hacinadas en condiciones desagradables y antihigiénicas.  Además, en el CBP rescatamos a más de 5.000 personas atrapadas en ríos, remotos desiertos y montañas escabrosas, o a veces encerrados en camiones remolque y…hasta encontramos personas con heridas de gravedad al intentar escalar el muro de 30 pies que estamos construyendo a lo largo de nuestra frontera”. 

Esta sería la tercera vez que sale una marea de personas de Honduras, a los que se les ha sumado habitantes de Guatemala y El Salvador. En Oct18, fue la primera ola de migrantes. En Estados Unidos gobernaba Donald Trump y en México, Enrique Peña Nieto, quien estaba próximo a entregar el poder el 01Dic18 a Andrés Manuel López Obrador, quien aún sin asumir el mandato, cuando la caravana procedente de Honduras llegó a la frontera de su país, expuso que “vamos a ofrecer empleo, trabajo a migrantes centroamericanos, ese es un plan que tenemos, el que quiera trabajar en nuestro país, va a tener apoyo, una visa de trabajo”. Era la primera vez que México anunciaba que aplicaría una estrategia como ésta. 

 

Sin embargo, esta situación tensó las relaciones entre los dos países cuando Trump amenazó con interrumpir las ayudas económicas a Honduras, Guatemala y El Salvador “si las autoridades permitían que sus ciudadanos viajaban con la intención de entrar a los EE. UU de manera ilegal”. En ese momento en respuesta, Trump anunció amenazar con cerrar la frontera con México y enviar a la Guardia Nacional, si el gobierno de Peña Nieto no lograba cerrar el paso a los inmigrantes ilegales, y presionó a México para la construcción del Muro que separa la frontera entre los dos países. Para su financiación, Trump utilizó incluso parte de los fondos del Departamento de Defensa al asegurar que se trataba de un asunto de Seguridad Nacional. No se le puede criticar a un presidente que aplica todas las acciones políticas y estrategias posibles para resguardar su soberanía.

No obstante, en esta tercera ola de migrantes, la posición de Andrés Manuel López Obrador con tres años en el poder, en cuanto al tema de las caravanas fue muy diferente. AMLO está cooperando para contener las caravanas y más ante las amenazas que realizó en su momento el magnate, que agitó el fantasma de una guerra arancelaria a las exportaciones. Es por ello, que decidió militarizar la frontera sur y endurecer los controles de los migrantes que ingresan desde Guatemala. No sin antes señalar que intentaría establecer un diálogo con los mismos para disuadirlos de entrar a México por la fuerza. A su vez, afirmó que le serían respetados los derechos humanos. En un comunicado de la cancillería el 16Ene21 señaló “El Gobierno de México hace un exhorto respetuoso a las autoridades de Honduras para que atiendan, oportunamente, este flujo irregular de personas migrantes, de tal manera de que prevengan nuevos desplazamientos.”

 

El 03Oct20, se sucedió la segunda ola de migrantes desde Centroamérica, aproximadamente unos 3.000, un número menor que la anterior oleada, pero todavía muy significativo. Su misión era intentar llegar a los Estados Unidos cruzando la frontera de Guatemala. Sin embargo, su presidente Alejandro Giammattei ordenó la detención de todos los que intentaran ingresar por la fuerza, y fue caravana fue desarticulada.

 

En cuanto a sus razones, los migrantes esgrimen como motivos, la violencia e inseguridad en Honduras, el desempleo, la violencia desatada por mafias y hasta la devastación de los huracanes Eta e Iota que generó más pobreza y fue lo que impulsó su determinación a emigrar. Sin embargo, nada es al azar, parece ser una operación bien organizada, desconociéndose las personas u organizaciones que están detrás de esta acción. Para Nelson Lobo, presidente de la Comisión de Acción Social Menonita, “Como promedio la gente debe llevar entre 5 mil o 20 mil lempiras (unidad monetaria de Honduras) que en esta modalidad ilegal no pagan coyote. Otros utilizan además traslados VIP (vehículos, aviones, hasta cierto punto) todo muy organizado”. A su vez, páginas como Facebook invitan a realizar el viaje donde en mensajes señalan “organicemos la próxima caravana, ya que nos beneficiaría en tiempo y en clima, juntos lo podemos lograr con la fe en nuestro Dios”. Y uno se pregunta: para este tipo de mensajes, no hay páginas, ni usuarios bloqueados por Marc Zuckerberg.  

 

Para Mario Fernández Márquez, profesor del Instituto Nacional de Ciencias Penales, opina que “si bien es cierto que ninguna persona es ilegal, la migración forma parte de la política soberana del país y cada país ejerce controles para permitir o negar la entrada a las personas. La migración debe ser legal, ordenada y controlada”. “Esta es más una manifestación política que una crisis humanitaria (…) pues se da en un tiempo político claro. Si realmente quieren asilo, llegan al país que sea y piden asilo”. Es por ello, que durante el mandato de Donald Trump, éste firmó acuerdos migratorios con los tres países del llamado Triángulo Norte de Centroamérica: Honduras-Guatemala-El Salvador, donde establecen que los migrantes deben realizar la solicitud de asilo en estas naciones y aguardar la respuesta. Estos países serían como una especie de muro de contención. 

 

Hay que destacar, que el gobierno de Donald Trump será recordado por haber intentado eliminar el DACA, un programa alcanzado durante la Administración Obama para proteger de la deportación a los indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños, conocidos como “dreamers”. Sin embargo, según registros oficiales, ha habido menos deportaciones durante la Administración Trump que en la de Barack Obama. 

Por su parte, Biden durante su campaña indicó que revertirá las políticas que permitieron la separación de familias, a los que califica como “una vergüenza nacional”. Aseguró que su Administración no seguirá con la construcción del muro fronterizo y en su reemplazo mejoraría la infraestructura de control en los puertos de entrada hacia su país. También prometió que trabajará con el Congreso para emitir visas temporales de trabajo para extranjeros en sectores económicos con escasez de mano de obra local y crear una reforma migratoria que permita una vía a la ciudadanía para quienes llevan décadas viviendo en Estados Unidos. Los migrantes dicen tener esperanzas de una posible flexibilización de las políticas migratorias de EE. UU., cuando asuma Joe Biden el poder. Lo cierto es que una cosa es lo que se promete siendo candidato y otra es ser el Presidente y cumplir lo prometido. Biden tiene la mayoría demócrata en ambas Cámaras del Congreso, así que no tiene excusas para no cumplir las promesas que realizó.         


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