El burócrata bolivariano y el “pase de factura”

Por Franklin González*

 

“Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados” (Eduardo Galeano).

 

Estas reflexiones son una continuidad de las ya esbozadas por el portal Aporrea, el lunes 23/11/2020, titulada: “Semblanzas de un burócrata bolivariano”.

Al final de ese artículo dejé para el lector la siguiente interrogante: ¿Se puede ser realmente bolivariano practicando la corrupción y la burocratización del Estado?

Sobre la base de una cantidad de respuestas podemos afirmar que eso constituye una suerte de oxímoron, algo así como el exabrupto de proponer un “capitalismo popular”. No puede ser bolivariano quien practique acciones sociales que le hacen mucho daño a la estabilidad y, sobre todo, a la permanencia de la revolución bolivariana. No es posible compaginar dos conceptos y realidades, absolutamente contradictorias.

Dejamos constancia que buena parte de este artículo se construye sobre la base de las opiniones de los lectores que hicieron su aporte al “burócrata” que se ha desarrollado y enquistado en la revolución bolivariana.

Cuando una burocracia ciega castiga la igualdad

La Vox populi, vox Dei, esto es “la voz del pueblo, es la voz de Dios”, que en términos muy concretos significa que la opinión de la gente revela la voluntad de Dios.

En ese sentido, queremos recoger en esta parte lo expresado por amigos, camaradas y compinches que, no sólo leyeron el anterior artículo, sino que hicieron un conjunto de aportes que describen a ese personaje que es llamado burócrata.

Un burócrata es incapaz de pensar por sí mismo, es tan cauteloso que no se atreve a dar una opinión personal sobre nada y sólo responde a las preguntas con lugares comunes y vaguedades

Es grosero y muy descarado lo que hacen por las vías públicas, con sus camionetas último modelo y motos de altas cilindradas, sin placas y exhibiendo, a la luz del Sol y de la Luna, el revólver o la pistola que carga encima, con la cual no se sabe si tal vez generen miedo al pueblo llano, pero lo que sí es seguro es que generan un profundo rechazo (para no decir una profunda “arre…”), que tarde o temprano, ese mismo pueblo terminará cobrándolo con sus votos castigos. Después no vale queja alguna. 

Ante lo cual vale la siguiente pregunta: ¿Por qué ese odioso privilegios para un puñadito de burócratas en un Estado donde el gobierno levanta como proyecto de país la construcción del socialismo que aboga precisamente por valores colectivos y no por intereses particulares?

Esos burócratas tienen “testaferros” que le manejan sus cuentas y le pagan los hoteles frecuentados que se convierten en una especie de habitaciones permanentes.

Los burócratas se han incrementado en el Saime. Lo que era un asunto expedito, como sacar la cedula o renovarla, ahora se ha convertido en una odisea con la coima por delante. No digamos lo que pasa con la legalización de papeles, las visas y los pasaportes.

Uno de los lectores dice que: ”Faltó el monstruo de PDVSA y SENIAT, donde más del 90%  de sus empleados son opositores y hacen el trabajo ruin y llegará la hora de hacer una verdadera REVOLUCIÓN en todos estos organismos del Estado, con los privados ya es suficiente que bastante daño han hecho y seguirán haciendo. Rectificar es de sabios. ! VENCEREMOS!

Otro dijo: “Franklin y caminan como los pavitos del segundo quinquenio de los años 60, del siglo pasado. Bajan de la ostentosa camioneta con celular en mano casi empuñado, perfumes caros, camisa a la moda, pantalón ajustado; para caminar estiran los brazos hacia abajo, luego lo abren como Charles Attlas, alzan la cara, encorvan la espalda y en su andar comienzan a mirar con caluroso desdén a [email protected] patriotas. Todo un espectáculo”.

Otra opinión: “Te inspiraste Franklin y esa amarga realidad expuesta choca frente a oídos sordos de una legión de buenos para nada. Hiciste un glosario apropiado y extenso a su vez para caracterizar a una vieja e innoble práctica de nuestro funcionariado público que lamentablemente abunda en nuestro opacado y nada eficaz del Estado y sus disimiles formas de administrar los servicios públicos. Una calamidad que todo el mundo reclama y crítica pero nadie hace nada por combatirla”.

Es “una conducta que parece haberse enquistado en el ADN de la gestión pública y también privada, y todo hace pensar que no hay “timón” que enderece este pesado engranaje funcionarial y lo que empieza a verse como posible en el sentimiento generalizado de la opinión de propios y extraños es que la gente común asocia está anomia institucional como una culpa del mismísimo gobierno y cuidado si en vez de haber el tan deseado cambio de timón; termina apareciendo el clamor popular por el cambio de TIMÓNEL”.

“Son muy pocos los funcionarios públicos que atienden. No solo los ministros, sino cualquiera que tenga un cargo, no atiende y cuando resuelven es porque pueden cobrar”.

“Cuando aquí se creen los estados comunales, estos personeros políticos serán borrados, por eso es que nunca los escucharas decir: ¡Comuna o nada!”

 

“El burócrata, Salta  la talanquera. Pasa de estatista a neoliberal. Trabaja para el fracaso de lo público. La nómina Ejecutiva de PDVSA, es uno de los más demostrativos ejemplo”.

“Son muy buenos en el Festival de la bonanza, pero desertan en las dificultades”.

“El burócrata bolivariano es una rémora del pasado reciente de la llamada democracia representativa, hijos e hijas de Caldera, Betancourt, Ibáñez, la Matos, la Ixora Rojas y cuántos más infiltrados, Lepage y sobreviviente Ramos Allup que aún sigue jodiendo, luego tienen su generación de relevo en Leopoldo, Borges, Capriles”.

“Yo viví el monstruo por dentro y se cómo actúa”. “O cambiamos o cambiamos, la Revolución debe dejar de ser huera invocación de oportunistas”.

“La vaina no es que sepan o no dirigir, el problema está que sólo piensan en su bienestar y el pueblo que se joda”.

¿“Porqué siguen apoyando a esa gente que los han usado como a muchos de nosotros para satisfacer sus intereses mientras la mayoría pasa roncha bella?”. “Yo me anoté más de un enemigo gratis por defender a estos bandidos para que tuvieran conciencia de Pueblo”.

“Creo que entre los que faltaron está el Saren, los mercados populares, los fiscales de los abastos y una porción más”. 

“Agregaría que al discurso del bloqueo y guerra económica y corrupción presentes, le sumo la ineficacia, ineficiencia y la inoperancia en las gestiones gubernamentales, tanto regionales y municipales, aunado y presentes en las empresas públicas (Eléctricas, Hidrológicas, Agrícolas y demás y demás yerbas aromáticas); deben ser gerenciadas por profesionales y técnicos que conozcan y dominen esas áreas operativas. Ya basta de seguir poniendo gente mediocre, puesta allí por el amiguismo, (ni siquiera el político)”.

El burócrata, ante el requerimiento de un trámite, hace uso de la práctica del “ping pong”, es decir, pasear a cualquier mortal por varias oficinas y varios funcionarios, cada uno con una “disposición particular”. Verbigracia: los tribunales de justicia de todas las categorías y en todo el país.

“Pase de factura”. 

Primero, en la mitología griega se habla de Can Cerbero, el perro de Hades, identificado como un monstruo de tres cabezas en la tradición más común pero de cincuenta cabezas según Hesíodo, con una serpiente en lugar de cola. La burocracia es un monstruo de muchas cabezas

Segundo, en la fábula. José Saramago en El ensayo sobre la lucidez hablará del enfrentamiento entre la democracia formal y los ciudadanos. En unas elecciones municipales en una ciudad  X, los políticos prevén una gran abstención y, para su sorpresa, el 60% vota en blanco, lo cual no tiene explicación. Ante esto, las elecciones se repiten ocho días después, y ahora es el 83% que votan en blanco

Eso enciende las alarmas y buscando “salvar al país”, de tal exabrupto, el Gobierno, en franca desesperación y sin racionalidad alguna, busca “un chivo expiatorio”, responsable de tal comportamiento popular (algo así como la única mujer que conservó la vista en la novela del mismo autor: Ensayo sobre la ceguera). Así entonces acude al “método del León” y pone en marcha medidas represivas: censura, estado de sitio, estado de guerra. 

En la novela, el voto en blanco, representa un arma de mucha potencia, al significar algo así como una revolución pacífica de unos ciudadanos a los que no les gusta lo que pasa y por eso no se quedan en casa, no se abstienen, van a votar en blanco. El burócrata hace perder votos

Tercero en la realidad. La Argentina de principios del siglo XXI pasaba por una crisis societal profunda, como consecuencia de la aplicación de una política neoliberal, que generó una crisis económica, cuyas manifestaciones, entre otras, fueron el congelamiento de los depósitos bancarios del público (“el corralito”) y provocar un default en la deuda externa. Las movilizaciones eras diarias y constantes. Tres presidentes desfilaron entre 2000 y 2003 (Fernando De la Rúa, Adolfo Rodríguez Saa y Eduardo Duhalde). La consigna en las calles, basada en la dignidad de un pueblo ante el cinismo abierto de los que estaban en el poder, fue: “que se vayan todos”. Mosca pues con esos burócratas.

Las tres referencias vienen a cuento porque la corrupción, la burocracia, la indolencia y la indiferencia, aderezadas todas con la incapacidad, deben ser extirpada para garantizar el futuro de la revolución bolivariana. No permitamos que la dejadez ante tamaña anomia termine pasando factura.

La condición humana, sus valores y propósitos, contenidas en la revolución bolivariana, bien vale la pena defender. De allí que el año 2021, con el inicio de una nueva Asamblea Nacional, pueda emprenderse, al lado del gobierno bolivariano y la participación activa del pueblo, una cruzada para combatir esa plaga que, como el comején o las termitas, va minando progresivamente todo lo que encuentre en su camino, por muy fuerte que sea.

 

*Franklin González, Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, ex director de la Escuela de Estudios internacionales de la UCV y analista nacional e internacional. 

 


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