¿PADRINOS “ROJOS ROJITOS”? Sin miedo al coronavirus opera un casino clandestino en Altamira: vecinos exigen a la Alcaldía de Chacao que lo cierre

A pesar de que recientemente el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), prorrogó la vigencia del Decreto N° 4.286 en el que se declara el estado de alarma para atender la emergencia sanitaria del coronavirus, que explícitamente prohíbe la celebración de fiestas en discotecas y locales similares, esta normativa parece aplicarse solo para aquellos que no están “enchufados” al poder.

 

Y es que ya son varias las denuncias que vecinos de Chacao han formulado ante la Alcaldía de ese municipio de la Gran Caracas que no han tenido respuestas, según declararon a CCN Es Noticias de forma anónima por temor a represalias, referidas a un local que opera como casino clandestino, ubicado en la 6ta avenida entre 3ra y 4ta transversal Altamira.

 

 

Aseguran que, al parecer, el local es regentado por dos figuras vinculadas al régimen de Nicolás Maduro, hecho que les permite mantener de forma impune un potencial foco de la COVID-19 en plena urbanización Altamira, además de haberse convertido en una perturbación para la comunidad debido a la contaminación sónica que de allí emana.

Sin embargo, los denunciantes agregan otra preocupación que los aqueja: la presencia de sujetos de “peligrosa reputación” provenientes, presuntamente, de la Cota 905, El Valle y 23 de Enero, principalmente, que gastan grandes sumas en dólares en ese casino ilegal.

 

LOS “ENCHUFADOS

El casino se mantiene operando de forma clandestina, según la versión que manejan los vecinos, debido a que sus verdaderos dueños son dos personajes con estrechos nexos con la cúpula chavista: el primero es un exgrandeliga venezolano, que entre su historial violento destaca que en octubre del año 2012, cuando era relevista de Cerveceros de Milwaukee, fue arrestado por golpear a su novia.

La otra persona es una “socia”, exministra de Hugo Chávez, que en octubre del año 2013 realizó una serie de denuncias sobre manejos irregulares de fondos públicos destinados, supuestamente, para financiar pilotos que hacían sus carreras deportivas en el extranjero que fueron “desviados”. Ese episodio, que “salpicó” al titular de la cartera de Deportes cuando se registraron esos presuntos ilícitos, el actual gobernador del estado Miranda, Héctor Rodríguez, permanecen “silenciados” hasta el sol de hoy.

 

LAS APUESTAS Y LAS CHICAS QUE DAN MASAJES

La discreción en cuanto la difusión de estas actividades ilícitas a través de las redes sociales parece ser un “pacto de caballeros” entre los que acuden a este casino clandestino, no obstante, siempre alguien revela qué ocurre en las jornadas de juegos en ese local.

 

Se sabe que en el establecimiento hay máquinas de ruleta electrónica y otros juegos de envite y azar, no obstante, una de las mayores atracciones que promocionan a través de su grupo de WhatsApp, es la “mesa de Omaha Five Card”, que se diputa “en la nueva sala VIP”, los días martes, miércoles, viernes, sábado y domingo a partir de las 4:00 pm.

 

 

 

 

La jornada es ‘amenizada’ por la agradable compañía de nuestro amigo, José Gregorio Mata, El cantante”.

 

Asimismo, la invitación señala que la entrada tiene un valor de 50 dólares, donde “se sientan 10 y se les da carta a ocho”.

 

Continuando con la metodología del “Omaha Five Card”, la promoción indica que se otorgan 50 dólares al jugador que “saque el trío en mano de la carta que salga en el medio del flop de la primera mano”. Añade que “si juega esa mano y en el flop de esa mano le sale la cuarta carta en el flop tiene adicional 50 dólares más para un premio total de 100 dólares”.

 

A los jugadores les garantizan “buena comida”, “grata atención” y una “fiel masajista”, que se encarga de darle sus servicios a los apostadores frotando sus cuerpos en plena faena de apuestas, un “plus” que se ofrece en otros casinos cuando las partidas están “tensas”.

 

 

 

ALGO DE HISTORIA

La historia de este local, uno de los más conocidos de la Gran Caracas, tiene entre sus anécdotas que funcionó como un fondo de comercio denominado “El muro de Berlín”, luego fue remodelado para que operara una discoteca llamada “The Place”, para que actualmente funcione como un casino clandestino, custodiado, según los vecinos, por funcionarios policiales de cuerpos de seguridad nacionales.

 

 

¿POR QUÉ NO CIERRAN EL CASINO CLANDESTINO?

Los vecinos aseveran que, aunque el alcalde de Chacao, Gustavo Duque, y su jefe de seguridad, tienen conocimiento de esta irregularidad, no se ha procedido al cierre de este casino clandestino, situación que ha confirmado sus presunciones sobre “los enchufados” dueños del local.

 

Creen que el alcalde Duque estaría de manos atadas para hacer cumplir la normativa legal, dado que la Policía Municipal de Chacao no responde a su mndo directo, debido a que está intervenida por el Gobierno de Nicolás Maduro por lo que no se acativaría un procedimiento contra ese local.

 

HAY MÁS CASINOS CLANDESTINOS EN CARACAS

Es un hecho “público, notorio y comunicacional”, que en la capital y en otras entidades del país operan este tipo de establecimientos de forma ilegal, siendo uno de los más conocidos uno que funciona de forma impune en el sector 23 de Enero en el oeste de Caracas, regentado por los llamados “colectivos”, los paramilitares al servicio del régimen de Nicolás Maduro, ubicado en el local llamado “El ciempiés” al lado de una estación de servicios.

A principios de este mes de octubre, la agencia Bloomberg publicó una crónica sobre la existencia de estos locales Caracas, haciendo referencia, precisamente, al que está en el 23 de Enero describiéndolo en esto términos:

“Lo insólito es que en barriadas pobres como la 23 de Enero de Caracas también hay mesas de apuestas donde circulan miles de dólares; una zona que es controlada por colectivos chavistas y donde protegen a guerrilleros colombianos solicitados por la justicia internacional”.

 

 

 

Asimismo, Bloomberg no especifica los casinos clandestinos que visitó, pero si describió parte de lo que se vive en estos lugares:

“Omaha, resultó, es todo lo que jugaron: 10 personas apiñadas alrededor de una mesa, murmurando, gritando, riendo, tosiendo, estornudando y apostando lo que, según los estándares locales, son grandes sumas de dinero. La apuesta inicial fue de $ 50 por mano, que equivale a casi 30 veces el salario mínimo mensual de Venezuela, y algunos clientes habituales bajaron un par de grandes en cuestión de horas”.

 

Igualmente, añadió que “los clubes de póquer ilícitos nunca han sido tan populares en Caracas, gracias al hastío del encierro en una ciudad en decadencia que incluso antes del coronavirus no tenía mucho que ofrecer en cuanto a entretenimiento. El resto del mundo ha recurrido a Internet para jugar durante la pandemia, pero esa no es una opción confiable aquí, donde el servicio es demasiado irregular, incluso para los ricos”.

 

Y en un país al borde de la miseria absoluta, en el que la mayoría de la población devenga un salario mínimo mensual de menos de un dólar y la canasta básica alimentaria no baja de 270 dólares según datos del pasado mes de en agosto del Centro de Documentación y Análisis Social (CENDA), Bloomberg reseña cómo “la gente se arriesga y se aventura a conocer el creciente número de clubes, sus ubicaciones y horarios se comparten de boca en boca y susurros en WhatsApp. Hay al menos media docena en la ciudad, algunas con apuestas muy altas; perder $ 15,000 en una noche no es algo inaudito”.

 

VIOLANDO DE FORMA IMPUNE EL “ESTADO DE ALARMA”

Aquí uno de los artículos del Decreto N° 4.286, en el que se declara el estado de alarma “para atender la emergencia sanitaria del coronavirus”, ante el que el propio Gobierno de Nicolás Maduro “fine demencia” con estos casinos clandestinos:

 

  • Artículo 12: Se suspende en todo el territorio nacional la realización de todo tipo de espectáculos públicos, exhibiciones, conciertos, conferencias, exposiciones, espectáculos deportivos y, en general, cualquier tipo de evento de aforo público o que suponga la aglomeración de personas. Permanecerán cerrados los establecimientos dedicados a las actividades señaladas en el encabezado de este artículo. Califican como tales, entre otros, los cafés, restaurantes, tascas, bares, tabernas, heladerías, teatros, cines, auditorios, salones para conferencias, salas de conciertos, salas de exhibición, salones de fiesta, salones de banquetes, casinos, parques infantiles, parques de atracciones, parques acuáticos, ferias, zoológicos, canchas, estadios y demás instalaciones para espectáculos deportivos con aforo público.


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