LOS INMIGRANTES VENEZOLANOS/Desde el Perú: Nuestra amarga realidad, lo que sufrimos los “apátridas”

Perú es un país donde su gente está acostumbrada a trabajar demasiadas horas, hasta el punto de no poder ver a su familia en todo el día y sin importar que esto pueda ocasionar daños en su salud por el ritmo de trabajo que llevan. Esto para nosotros ha sido un choque porque no estamos acostumbrados a su manera excesiva de trabajo. Nos hemos tenido que adaptar a estas formas en vista de que hay que llevar el sustento al hogar y que no hay trabajos de menos tiempo.

Desde que ha crecido la gran ola masiva de venezolanos, se ha vuelto difícil encontrar un empleo. Muchos optan por agarrar lo primero que este al momento, trabajos de 12 horas o más con un sueldo tan miserable que no alcanza a llegar al sueldo mínimo. Esto es lo que les ofrecen a los inmigrantes venezolanos aquí en el Perú. A la hora de buscar un empleo ves uno que otro cartel donde solicitan ayudantes de cocina, horneros, azafatas, entre otros. Al  empezar en tu trabajo es donde te das cuenta realmente que no solo vas a desempeñar el cargo que están solicitando, si no, que harás varias funciones como si te estuviesen pagando para cinco cargos. La forma de pago depende del trabajo que estés ejerciendo y de la empresa, puedes cobrar semanal, quincenal o mensual. La mayoría de los trabajos paga semanalmente.Job: enfrentarse al sufrimiento con sinceridad y honestidad | Pintura | LA  GRAN ÉPOCA

Por otra parte la mayoría no cuentan con las medidas de seguridad hacia el trabajador, lo que ha ocasionado varios accidentes.

Conozco el caso de un joven venezolano de 23 años de edad, quien se encontraba trabajando en la construcción de una casa sin ninguna medida de protección, cayendo  de un segundo piso, provocando esto una contusión cerebral, quedando en coma por quince días y su empleador solo lo llevó y lo dejó tirado en un hospital a su suerte, nadie preguntó, nadie dijo nada. Allí no salieron los medios de comunicación a informar sobre el tema. Solo somos noticia cuando un venezolano comete un delito.

El siguiente testimonio se trata de una señora, aproximadamente de 48 años de edad, que se encontraba en búsqueda de empleo, logrando conseguir en una panadería, realizando las labores de despacho de productos, atención al público, limpieza, ayudante de panadería y cajera, durante turnos de 12 horas diarias. Cuando la señora entra a negociar sobre su sueldo, el dueño le plantea que sus empleados cobran cada 30 días y adicional le ofrece un almuerzo diario por jornada de trabajo, para compensar que no le va a pagar semanal o quincenalmente como se acostumbra aquí, y acordando la cantidad de 800 soles mensuales que sería su pago. Al cumplir los 30 días laborando en la panadería decide comunicarle al dueño que ya es su día de cobro, el dueño le responde lo siguiente “no te puedo pagar porque este mes de trabajo era un periodo de prueba y si no te gusta puedes quejarte donde quieras que igual eres extrajera y no tienes derechos”.

Una vez me encontraba trabajando en un restaurant, y escuché hablar al dueño que le comentaba a un amigo que prefería contratar a venezolanos, porque ellos venían con mucha necesidad y con lo que se ganaban aquí, en Venezuela era mucho, cosa que no es verdad porque con la devaluación de la moneda en Venezuela lo que uno pueda enviar no es mucho y apenas alcanzan  para que tus familiares medio coman allá.

Edvard Munch: la narración del sufrimiento (AMF 2015) Caleidoscopio

Aquí en el  Perú existen ciertos trabajos que son realmente agotadores y forzosos,  uno de ellos se trata de las chatarrerías que consiste en el reciclaje de todo tipo de material papel, hierro, cobre, vidrio, bronce, plástico, aluminio. Exponiendo de esta manera a riesgos para la propia vida en condiciones infrahumanas y sin ninguna medida de seguridad hacia el trabajador. También se encuentra una empresa llamada “el camal“ donde matan cerdos para venta de consumo humano, donde se trabaja hasta 15 horas diarias, siendo tan fuerte este trabajo que la gente no dura mucho tiempo, hasta tal punto que no soportan trabajar de esa forma que ni siquiera esperan llegar a la quincena, cuando muchos se han cortado sus manos, dislocado sus brazos  y no cuentan con un seguro de vida que pueda brindarle atención médica inmediata  a la hora de un accidente.

Es por esto que la mayoría de los ciudadanos venezolanos han tomado la decisión de trabajar de forma ambulante. Para no tener un jefe peruano que los humille y les pague una miseria o en el peor de los casos no le pague. La venta en las calles les resulta mejor, ya que pueden ganar desde 50 a 100 soles o más diariamente, dinero que no se van a ganar trabajando 12 horas en un  empleo formal,  y es por esto que ha crecido la informalidad de los venezolanos en las calles de Perú. Cabe destacar que el sueldo mínimo está basado en 930 soles al mes, pero siempre nos ofrecen por debajo.

Estas son parte de las cientos de historias que han vivido nuestros compatriotas aquí en el Perú.

No pensamos en otra cosa que en volver a la patria. No deseando otra cosa que Venezuela sea liberada, será el día más feliz de los inmigrantes venezolanos que andamos, como decía el innombrable, apátridas, dando pena y lástima por el mundo.


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