Frase de hoy, Daniel Kahneman: De la reencarnación bíblica, del miedo y de la teoría del mínimo esfuerzo.

Por Pedro Francisco Aranguren Gualdrón @PedroAranguren

“Una ley  general  del ´mínimo esfuerzo´ rige en la actividad tanto cognitiva como física. La ley establece que si hay varias formas  de lograr el mismo  objetivo, el individuo gravitará  finalmente hacia la pauta de acción menos exigente. En la economía  de la acción, el esfuerzo es un coste… La pereza está profundamente arraigada  en nuestra naturaleza”, *Daniel Kahneman

El que se ponga a innovar en materia de ética o espiritual, y sea primerizo en eso,  ¿qué le puede llover sino piedras? Recuerden muy bien lo que ocurrió con Galileo Galilei que fue pasado por el terrible tribunal de la Inquisición por decir que la tierra se movía.

Yo no voy a escarmentar en cabeza ajena, pero nadar contra la corriente tiene su precio, no lo olvidemos, porque dado la teoría del mínimo esfuerzo y la que podemos rebautizar de la satisfacción mínima: una vez que se obtiene un resultado que te da confort, ¿para qué vas  a seguir esforzándote, para buscarle las cinco patas al gato y de paso ser apedreado?

Pero Galileo Galilei después que fue condenado a perpetuidad a casa por cárcel, siguió trabajando en la teoría del movimiento.

La rebeldía a veces es una adicción, yo lo sé.

Por qué creo en la reencarnación – SITIOCEROPues bien, dicho lo anterior, con ánimo de obtener alguna generosa comprensión, yo sé que ilusa, y salvando las distancias, desde luego, que quede bien subrayado, echémosle piernas al asunto que traigo entre manos.

Los cristianos del ala que sean, por lo menos los que yo conozco,  católicos o cristianos evangélicos, reniegan de la teoría de la reencarnación, y me parece que es una postura muy lógica  ante una hipótesis tan aparentemente descabellada con la que queremos hoy compartir con nuestros escépticos lectores.

Pero vamos directamente con la evidencia.

En Mateo 17 se narra el hecho de la transfiguración, cuando Moisés y Elías se le aparecieron a Jesús, hablando con él, quien les rogó a los discípulos  que no se hablara de ese hecho antes que el Hijo del Hombre no se resucitara de los muertos, pero entonces los discípulos que no eran ningunos caídos de la mata le preguntaron: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? (Mateo: 17:10). Y Jesús tranquilamente les dijo, que sí, que Elías vendría primero a restaurar todas las cosas, pero que Elias “ya vino”, pero que no lo habían conocido, “sino que hicieron con él todo lo que quisieron”, y todos comprendieron que les hablaba de Juan el Bautista.

Ahí tenemos entonces esa perla, la reencarnación sí existe, según Jesús: Elías había reencarnado en Juan el Bautista, aparte de lanzar otra perla más ruda aún, que antes que Él viniera vendría Elías a restaurar todas las cosas, pero que no es objeto del tema de este artículo.

ALC Noticias - Español | Nace la Coalición Religiones, Creencias y  Espiritualidades en Diálogo con la Sociedad Civil

La ciencia que a veces va a la zaga de la espiritualidad pero muy adelantada de las religiones, debería lanzar su linterna mágica sobre ese sendero, el de la reencarnación, y lanzarse a través de los sofisticados sistemas de que hace gala a demostrar tales asertos, porque sería un hecho que podría cambiar la visión de las religiones y les traería más bien que mal, al demostrar que en verdad somos más que hermanos y que al ver la barba de tu vecino arder deberías santiguarte y ver cómo puede evitar que semejante cosa pueda sucederle a él también y no ponerse a burlarse del pobre vecino caído en desgracia, porque en definitiva lo que le pasa a un hombre es porque ya le ha pasado, en cierto sentido, y por eso es que nadie escarmienta en cabeza ajena.

Tendría el hombre una más elevada conciencia y mayor cuidado con lo que dice y hace,  a sabiendas que somos nuevos de una manera muy singular, una mezcla de retazos viejos, pero combinados de un modo único y nuevo, irrepetibles, de tal manera que nadie podrá ser semejante a sus antepasados, pero tendrá de ellos los elementos potenciados para echarse a andar con mayor velocidad y en mejor dirección, y con unas perspicacias más amplias.

Al saber de qué elementos del pasado estamos hechos encontraríamos el Santo Grial muy buscado por el hombre desde que este pisó la tierra y lo invadió un poco la melancolía y la nostalgia de saber de dónde viene y qué es, pregunta que siempre las generaciones se están haciendo de mil maneras posible, encubiertas o veladas.

Y así como la demostración que la tierra se sigue moviéndose no destruyó la creencia del más allá, ni el meollo del que proceden todas las religiones, de la creencia en un Creador, en un Dios viviente, tampoco la demostración de la reencarnación anularía tal creencia, pero sí podría darle otro sentido a la vida, hacerla más amable con quienes por casualidad o por destino nos topamoa en el camino de nuestra existencia.

Sería echar un palmo de crecimiento a nuestras conciencias.

Que no sería poca cosa.

Trascenderíamos el miedo que frena a muy curiosos cristianos: “Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro” (Apocalipsis 22: 18), porque el miedo, con base, hay que vencerlo, está predestinado a ser vencido, y la historia de la humanidad no es otra cosa que una larga y dura lucha contra el miedo, contra lo tenido por sagrado, falsamente.

La lucha y rebeldía de Galileo Galilei sigue en pie por reinterpretarnos de cara a las grandes preguntas que siempre nos han inquietado. Por conocer más, por conocernos mejor.

Vencer el miedo y la ley del mínimo esfuerzo y de la pereza que a veces nos hace sentirnos satisfecho  con la que ya tenemos en la mano.

Nunca abandonar uno de los  sino de la humanidad: buscar nuevas rutas, nuevas tierras a donde llegar.

*Daniel Kahneman: Pensar rápido, pensar despacio.


Loading Facebook Comments ...