Exposición del jurista Francisco Estévez: Informe de Misión Internacional de la ONU corrobora que Venezuela es un Estado fallido

  • El dictamen de los tres investigadores adscritos al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas sobre la determinación de los hechos en la República Bolivariana de Venezuela, ratifica las denuncias más escandalosas jamás hechas a un país de las Américas.

 

Por ALFREDO CONDE

La Oficina Parlamentaria del diputado a la legítima Asamblea Nacional, Rafael Veloz García, en alianza con la Confederacion de Profesionales Universitarios de Venezuela (Confepuv) y el Frente Amplio Profesional (FAP), en este caso del sector Justicia, han asumido el reto de demostrar a los ciudadanos de nuestro país y al mundo cómo el régimen de Nicolás Maduro convirtió en un Estado fallido al venezolano, por medio de la sistemática violación al texto constitucional y con el empleo de los Poderes Públicos que se encuentran usurpados y a su exclusivo servicio.

En el marco del esfuerzo de denunciar y divulgar esta realidad, Veloz García y su equipo, el FAP-Justicia y Confepuv, iniciaron esta semana un ciclo de foros vía Zoom, para dejar en evidencia la nefasta conversión sufrida por el Estado venezolano y que nutrirá el expendiente que adelanta el equipo profesional y multidisciplinario del diputado por Caracas, el cual será llevado a instancias internacionales. 

El primer foro, denominado TSJ y Estado Fallido, contó entre los ponentes con la participación del jurista Francisco Estévez, quien forma parte del grupo de sustentación para la declaratoria de Estado fallido que se adelanta.

CCNesnoticias, por la importancia del tema, que ha sido motivo de debate en ciculos políticos y en diversos organismos internacionales, presenta aspectos resaltantes de la explícita exposición del doctor Estévez, quien es magister en derecho penal y criminalística.

 

LA VIOLENCIA CRIMINAL

El jurista comenzó por afirmar que “los Estados-nación fracasan cuando son superados por la violencia interna y ya no pueden garantizar la seguridad y la entrega de bienes públicos. Sus gobiernos pierden legitimidad, y la naturaleza misma del Estado-nación se vuelve ilegítima a los ojos de una de sus ciudadanos”, resalta.

“A medida que se ha agravado la crisis económica, política, humanitaria y ahora jurídica en Venezuela, los observadores internacionales han caracterizado cada vez más al Estado Venezolano como fallido.

“La capacidad de un Estado implica diferentes elementos para la gobernanza y la seguridad. Su fracaso generalmente se alimenta y genera una necesidad humanitaria abrumadora. La pobreza, la violencia, la inseguridad jurídica, los excesos policiales y militares y los flujos de refugiados que acompañan a los fallos estatales imponen una carga sobre los presupuestos de ayuda extranjera y los recursos internacionales. Así mismo sirven de caldo de cultivo para el extremismo ideológico y puntos de encuentro para grupos terroristas”, señala el doctor Estévez. 

“En ausencia de un control gubernamental efectivo, florecen tanto la violencia criminal como la actividad económica ilícita.

En este sentido habría que prestar atención al comportamiento de los elementos que dan cuenta del desempeño del Estado venezolano con base a los preceptos constitucionales que han sido declarados como valores superiores y fines esenciales del Estado dentro de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, para que, desde una perspectiva comparada, pueda generarse la propia conceptualización de lo que ocurre en Venezuela y establecer la presencia o no de estas características que determinarán la existencia de un Estado exitoso”, acota.

 

La ONU y la Alta Comisionada de los DD.HH. Michell Bachelet, se han pronunciado por la disolución de los escuadrones de la muerte nucleados en la FAES.

 

EL CONTROL DEL PODER JUDICIAL

“Por todo lo que se denuncia en Venezuela tenemos que se ha hecho común la expresión: ‘el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ha sido un instrumento político, un brazo ejecutor del gobierno’. En cuanto a este punto tenemos que observar con mucha objetividad hechos como que, en 2014, el TSJ inició sus actividades con el grito de “¡Chávez vive, la lucha sigue!”, resalta.

“La magistrada Deyanira Nieves, actualmente jubilada, afirmó en su discurso de apertura y sin titubeos que ‘Hugo Rafael Chávez Frías, el más importante líder de nuestra historia contemporánea, nos señaló el camino que de manera inexorable estábamos destinados a recorrer hasta llegar a concretar el rescate de la patria'”‘.

El inventario de irregularidades es extenso, según Luis Alfonso Herrera Orellana, a quien cita el abogado Francisco Estévez. “El TSJ actuó como tribunal penal de única instancia para condenar a prisión y destituir a alcaldes en ejercicio de sus funciones, desconociendo la voluntad popular; destituyó a diputados en ejercicio mediante interpretaciones fraudulentas de la norma constitucional; permitió la militancia partidista de integrantes de la Fuerza Armada Nacional y adoptó medidas para profundizar y extender la politización al resto del Poder Judicial con el nombramiento de actores políticos como Protectores de los estados y con la designación de jueces preferentemente egresados de la Universidad Bolivariana con cargos de jueces provisorios, fundamentalmente en el área penal”.

Argumenta Estévez que “a medida que pasa el tiempo, los magistrados del Supremo venezolano necesitan mostrarse más revolucionarios para sobrevivir a las purgas periódicas impulsadas por la troika gobernante, el Gobierno interviene y controla políticamente al Poder Judicial con el objetivo de que este no limite sino que legitime”.

-Estas desviaciones han golpeado a la democracia venezolana. “Toda decisión judicial se construye sobre la deformación absoluta de las instituciones, de las competencias de las ramas del Poder Público, se utiliza el abuso y se usurpan las funciones de otro órgano sin importar la esencia de la autonomía judicial, dejando a un lado la Constitución”.

 

La sujeción del TSJ al régimen de Maduro lo ha llevado a divorciarse de la Carta Magna.

 

GRAVES INFRACCIONES DEL TSJ

En su exposición Francisco Estévez resalta que las autoridades internacionales acusan a estos magistrados de haber usurpado a través de sus sentencias las funciones de la Asamblea Nacional electa democráticamente en diciembre de 2015 y de haber permitido a Nicolás Maduro gobernar a través de un decreto de emergencia, restringiendo los derechos y violando la libre voluntad de los venezolanos.

-Otra grave infracción se constituye en la sentencia reciente mediante la cual el TSJ nombró a los miembros del Consejo Nacional Electoral usurpando la facultad exclusiva que la Constitución otorga al Parlamento.

-De igual modo, hay que destacar el hecho de que a través de varias sentencias el TSJ desde julio de 2016, ha aprobado la extensión del estado de emergencia a favor del ejecutivo, una medida que permite la restricción temporal de los derechos constitucionales y concede al Ejecutivo poderes extraordinarios. Siendo que esa competencia se trata de otra importante atribución que corresponde constitucionalmente a la AN.

-Ciertamente -continúa Estévez- queda evidenciado entonces que el criterio que el TSJ utiliza para medir a la oposición no es el mismo que emplea para el ejecutivo o algún alto funcionario del régimen. Además de manifestar abierta y públicamente su simpatía con la revolución, los magistrados han sido denunciados continuamente por bloquear las denuncias y procesos judiciales contra los altos jerarcas del proceso Revolucionario y salen en su defensa.

-Ejemplo de esto es que ante cualquier noticia o pronunciamientos públicos internacionales que relacionan al Estado con el narcotráfico, los miembros de la Sala Plena sacan algún comunicado para condenar las “agresiones conspirativas contra el Estado venezolano” y brindar un espaldarazo al denunciado aludiendo “el trabajo institucional de calidad que ha realizado con enorme sacrificio, entrega, valentía y un profundo compromiso de cumplir con la voluntad soberana del pueblo venezolano con amor profundo a la patria”. 

 

La historia del TSJ es la del árbol que nace torcido. Hijo de la revolución, jamás cortó el cordón umbilical que lo ataba al proyecto político que le dio el ser. Por eso, desde su creación, esta dama ciega solo ha visto por los ojos del chavismo y en consecuencia subordinado al Ejecutivo de hecho de la República”.

LA SUJECIÓN DEL TSJ AL RÉGIMEN 

Otro hecho que se ha denunciado, como resalta Estévez, y que denota la sujeción del TSJ al Poder Ejecutivo fue la presentada por la ONG Un Estado de Derecho, donde Herrera Orellana editó junto con el doctor Antonio Canova el libro El TSJ al servicio de la revolución. La toma, los números y los criterios del TSJ venezolano (2004-2013)

-La investigación arrojó que en ese período las salas Constitucional, Político-Administrativa y Electoral nunca “suspendieron en forma cautelar o anularon alguno de los muchos actos jurídicos relativos a la Asamblea Nacional en control del chavismo (decretos, leyes, resultados electorales que les fueran favorables, etc.) dictados por los poderes públicos en los que el Gobierno nacional tuvo un interés político manifiesto en su ejecución”.

-Para el abogado constitucionalista Antonio Canova, director de la ONG un Estado de Derecho, las afirmaciones de los magistrados revelan la forma cómo ha actuado el TSJ en los últimos años. Y cito: “El Tribunal Supremo ha sido un instrumento político, un brazo ejecutor del gobierno; se conduce como un ministerio”. Así mismo, Canova resalta que desde 2005 no existe sentencia en la que un ciudadano ganara un juicio en el que estuviera involucrado el Ejecutivo o algún funcionario. 

-El abogado, coautor del libro El TSJ al servicio de la revolución, refirió un patrón que considera recurrente: a la declaración o señalamiento del jefe del Estado o algún importante vocero del gobierno, sigue una decisión o pronunciamiento judicial. Los expertos que han estudiado la actuación última del TSJ detectaron fallos en los que “se rechazaron reclamos de personas en contra de actuaciones u omisiones de los poderes públicos, y se acogió en forma explícita o implícita la postura que en forma pública el Gobierno o alguna otra autoridad nacional asumió la ejecución justo antes de que se dictara la sentencia vinculada con el caso”.

-Esto quedó rectificado por José Peña Solís, expresidente de la Sala Electoral, quien señaló en una nota pública que:  “Las afirmaciones que revelan la intromisión del Poder Ejecutivo en el Poder Judicial son públicas y notorias”. 

-Este tipo de actuaciones judiciales afectan indudablemente la credibilidad y confianza en el TSJ en el poder que es árbitro de las controversias. Y muchas de las decisiones de la Sala Constitucional son una desviación de la Carta Magna y tienen una prevalencia del factor político -considera Estévez.

 

 

 

Los tres integrantes de la Misión Internacional Independiente del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Foto/UNHWC.
VENEZUELA REÚNE TODO LO QUE CARACTERIZA AL ESTADO FALLIDO

-Volviendo al tema del análisis del Estado Fallido, tenemos que en los últimos años se han publicado diversos índices sobre los Estados Fallidos en el mundo. Uno de los más notorios es el de la revista Foreign Policy y el Fund for Peace, que intentan agrupar a todos los países del mundo de acuerdo al grado de amenaza que presentan con respecto a la protección de sus poblaciones de la violencia en función de 12 criterios fundamentales en los cuales se evalúan aspectos como amenazas a la seguridad, decaimiento económico, violaciones a los derechos humanos, flujo de refugiados, falta de provisión de servicios básicos, criminalidad y corrupción, intervención de fuerzas externas o falta de soberanía en el territorio nacional, todos ellos presentes en la realidad actual venezolana.

-En consecuencia de lo anterior y como prueba de ello -añade Francisco Estévez-, tenemos la declaración pública del ministro de Estado para las Américas del Reino Unido, Sir Alan Duncan, quien denunció abiertamente que; “Venezuela es un Estado fallido que presenta la crisis económica y humanitaria más profunda creada por el hombre en la historia moderna de América Latina”.

-No son palabras que se puedan tomar a la ligera. Y no es cualquier cosa considerar como “Estado fallido” a un país. Y está declaración la hizo antes de que ocurriera el último acto, bastante aterrador, que se convierte en la corroboración irrebatible de que hoy Venezuela es un Estado fallido: el informe presentado el 16 de Septiembre por la Misión internacional independiente de determinación de los hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, siendo este el último episodio que ratifica las denuncias más escandalosas jamás hechas a un país de las Américas.

-Igualmente, fue presentado un informe en Washington por el American Enterprise Institute, que reveló que “en Venezuela impera un narcoestado, en el que elementos del Gobierno nacional administran y respaldan operaciones de narcotráfico, lavado de dinero, financiamiento al terrorismo, respaldo a los movimientos guerrilleros y de corrupción”, como se lee en la nota, escrita por el periodista venezolano Antonio María Delgado.

-Decir que Venezuela es un narcoestado ya no es un capricho de algunos. Cada vez son más las voces, bastante acreditadas, que se suman a esa denuncia. Y el último fue el mismo Gobierno de Estados Unidos, en la voz de la embajadora ante las Naciones Unidas, Nikki Haley.

 

RAÍCES DEL ESTADO FALLIDO

 

Todo comenzó con Chávez y Maduro remató la tarea de convertir al Estado venezolano en fallido.
Todo comenzó con Chávez y Maduro remató la tarea de convertir al Estado venezolano en fallido.

 

-Finalmente y para concluir -agrega el especialista-, tenemos que la historia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) es la del árbol que nace torcido. Hijo de la revolución, jamás cortó el cordón umbilical que lo ataba al proyecto político que le dio el ser. Por eso, desde su creación, esta dama ciega solo ha visto por los ojos del chavismo y en consecuencia subordinado al Ejecutivo de hecho de la República.

Comenzando con la ola de renovación que impulsó el difunto Hugo Chávez a su llegada a la Presidencia de la República en 1999, que alcanzó su punto más alto durante el proceso constituyente, que concluyó con la redacción y aprobación mediante referendo popular celebrado el 15 de diciembre de ese año de una nueva Carta Magna.

La llamada Constitución bolivariana sepultó a la antigua y denostada Corte Suprema de Justicia (CSJ) y, en su lugar, colocó al TSJ, estableciendo en su artículo 254 que “el Poder Judicial es independiente y el Tribunal Supremo de Justicia gozará de autonomía funcional, financiera y administrativa”.

-Herrera Orellana, a quien cito nuevamente, nos recuerda que el proceso que culminó el 23 de diciembre de 1999 con la designación de los integrantes del máximo juzgado fue comandando por el jefe de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y mentor de Chávez, Luis Miquilena, junto con el también constituyente oficialista y responsable de la Comisión de Reestructuración y Funcionamiento del Poder Judicial, Manuel Quijada, con lo que queda claro el proyecto político que impulso su creación.

-Con base a todo lo denunciado y parcialmente expuesto acá, habrá que analizarse la actuación del TSJ desde su creación hasta la actualidad y cabría preguntarse si el TSJ creado en 1999 en la visión de la revolución, pasó de ser una estructura judicial para impartir justicia a conformarse en una estructura criminal al servicio de un Estado Forajido más que fallido. En ambos casos, por principio legal, las doctrinas y jurisprudencias universales sobre Democracia y estado de Derecho considera que en estás circunstancias los Gobiernos se convierten en ilegítimos y en el último caso, perseguible jurídicamente por la legislaciones Internacionales, ya que los Estados forajidos se caracterizan por no respetar los derechos humanos y convertir las normas éticas y sociales de la comunidad en un comportamiento de bandidos por parte de su pueblo. Por otro lado, un Estado forajido incumple leyes y convenios internacionales, así como las decisiones de los organismos internacionales que tienen como finalidad preservar el orden y la paz mundial.

-Venezuela es el vivo caso según esto de un Estado forajido debido al constante rechazo e incumplimiento de todas las decisiones por parte de los organismos internacionales, especialmente en el caso de la liberación de los presos políticos y del respeto por los Derechos Humanos, sin mencionar las múltiples denuncias de narcotráfico, máxime ahora con las denuncias atroces embarcadas en el informe  presentado por la Misión internacional independiente de determinación de los hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela, del Consejo de Derechos Humanos de la ONU-sentencia Estévez para concluir. 

Twitter: @Alconde


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