El país que vivo/desde la Isla de Margarita: Quisiera con toda mi alma contar otro cuento…

Nayerid Sandoval

Quisiera con toda mi alma contar otro cuento, vivo el país de los que caminan, aun cuando tengo el privilegio divino de quedarme en casa varios días sin respirar la calle, voy a decir primero  que Venezuela y los venezolanos son maravillosos,  gente magnifica, incluso de una cara agotada del largo camino de cada día, uno puede sacar una sonrisa y un gracias emotivo con pequeños gestos, la calle es una procesión de gente pagando promesas que nunca ofreció, como se sabe no hay gasolina -la Industria Petrolera está en el suelo: escenario ideal para privatizar PDVSA, increíble pero cierto- en consecuencia el escenario muestra por un lado kilométricas colas  de vehículos esperando por combustible,  con data de 13 días de espera, instalaron  campamentos,  juegan truco y dominó, colgaron hamacas, tienen mesas, fogones, se mudaron prácticamente mientras esperan que llegue un barco desde algún país lejano a traernos combustible; por otra parte las aceras están llenas de gente que   va a pie, el transporte privado de pobres y clase media es casi inexistente, el transporte público funciona similar aunque supuestamente el gobierno les proporciona gasolina  programado, hay diesel, más se ve escaso trasporte publico en las calles, el pueblo camina y ahora los mas afortunados van en bicicleta.

Por momentos evadidos de la realidad uno imagina que  simplemente es domingo y cerraron las calles, como se hacía otrora en muchas ciudades para la recreación de las familias, pero nada más lejos;  hoy vi ancianos silenciosos descansando un rato sentados en piedras debajo de árboles, pero no absortos, los vi presentes ahí esperando un milagro, quizás quedaron solos después de ver partir a sus hijos y nietos a otro país, van madres con sus hijos  y también familias enteras, grupos de adultos que después entendí eran vecinos, amigos o compañeros de trabajo que se unieron para apoyarse en  la ruta,  presencié que cuando se cruzaban con conocidos el tema de hoy era la luz y los puntos de venta, por cierto no había servicio eléctrico en el centro de Juangriego, metieron hora horas de racionamiento continuo, se caen los puntos incluso el pago móvil y la única alternativa es el pago con dólares, esa es la moneda de uso común por estas calles, aunque las leyes digan otra cosa, como sabemos los bolívares en efectivo sólo sirven para pagar el pasaje si uno tiene la suerte de pescar una camioneta, o “el rojito” ; otra forma de adquirir bienes, acto reducido casi a alimentos,  es mediante el trueque, llamado en derecho la permuta,  mayoritariamente por ahora aquí en la Isla de Margarita se cambia arroz, vienen siete en la bolsa clab, por ‘pescao’ bien sea sardina, carachana, atuncito, anchoa, lisa o moluscos como el  guacuco, la tripa e’ perla o pepitona, pata e’ cabra entre otros, si quieres frutas el mango es el de temporada, también la ciruela, jobito, cabello de ángel, mamey, también vegetales cultivados aquí como berengenas, además pan del año, aguacate y otros; se dice en las calles que de este sistema de racionamiento que suprime por 8 y 5 horas diarias la luz por sectores se pasará a un período de  oscuridad permanente de tres meses, eso me dijo hoy el señor a quien le compro queso en el mercado y le creo, toda calamidad de este tipo es ya creíble en este país, al parecer dos de las plantas de la isla se quemaron por falta de mantenimiento y sólo nos llega la electricidad que viene por cable submarino desde tierra firme, esa es la realidad, seguiremos informando como decía el Radio Rumbos de mi infancia.

*crédito de la imagen: a quien le corresponde.*


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