Cinco visiones de la primera Convención Demócrata virtual

El lunes comenzó una insólita Convención Nacional Demócrata en la que prominentes figuras políticas dando discursos por todo Estados Unidos en emplazamientos tranquilos en lugar de ante los vítores de sus simpatizantes debido a la pandemia de coronavirus.

A continuación, cinco visiones de la noche de apertura de la primera convención virtual de la historia:

LA “GRAN CARPA” DEMÓCRATA

Gran parte de la convención de esta semana se dedicará a mostrar una diversidad cultural y racial de la que el Partido Demócrata se enorgullece.

Pero el programa, especialmente el preparado para el lunes, tenía otro propósito: demostrar lo que los demócratas esperan que sea también una “Gran Carpa” de ideologías políticas.

En un momento dado, habría sido impensable que un excandidato presidencial republicano como John Kasich apareciera en una convención demócrata para instar a los partidarios de su partido a votar en contra de su propio líder.

El discurso del exgobernador de Ohio del lunes por la noche en apoyo del que previsiblemente será candidato demócrata Joe Biden subrayó cómo la gestión del coronavirus por parte del presidente republicano Donald Trump, su retórica de tierra quemada y su desinterés por apaciguar a los detractores han alejado a algunos miembros de su propio partido.

Los discursos de Kasich y de otros republicanos son una señal de que el Partido Demócrata puede atender a los intereses de los votantes moderados.

En una época de polarización extrema, es muy difícil pedir a los votantes veteranos de un partido que cambien de bando. Pero la gran impopularidad de Trump ha dado a los Demócratas una oportunidad que están tratando de aprovechar al máximo de cara a las elecciones del 3 de noviembre.

APOYO TOTAL DE SANDERS

Si la aparición de Kasich tenía la intención de atraer a los independientes y a los republicanos moderados al lado de Biden, el discurso del senador Bernie Sanders estaba dirigido a una audiencia totalmente diferente: la inquieta ala progresista del Partido Demócrata, que mira a Biden con profundo escepticismo.

En 2016, las divisiones dentro del partido se hicieron patentes en una convención celebrada en horario de máxima audiencia en la que los partidarios de Sanders abuchearon a la nominada demócrata Hillary Clinton tras unas disputadas primarias que terminaron con ambos bandos airados.

Pero Sanders dejó claro el lunes que apoyaba plenamente al Equipo Biden. Aunque reconoció que él y Biden no están de acuerdo en todo, describió a Trump como una amenaza existencial a la democracia americana y ofreció un respaldo total a su antiguo rival para la nominación.

“El precio del fracaso es demasiado grande para imaginarlo”, dijo Sanders.

La ausencia de conflictos puede hacer que la convención sea menos emocionante, pero los altos cargos demócratas respiran aliviados conociendo que no se repetirá lo de 2016.

DIATRIBA DE MICHELLE OBAMA

Los demócratas reservaron su alegato final el lunes a la exprimera dama Michelle Obama, que lanzó un ataque feroz contra Trump.

Desde un punto de vista histórico, podría haber sido inaudito que la esposa de un expresidente traspasase los límites tradicionales del decoro para atacar al actual residente de la Casa Blanca. Pero Michelle Obama nunca encajó cómodamente en el papel tradicional de primera dama y a menudo ha manifestado libremente su opinión.

Desde que dejó la Casa Blanca a principios de 2017, se ha convertido en una autora y una celebridad mundial. Las encuestas a menudo la colocan en la cima de la lista de las mujeres más admiradas de América.

Ella aprovechó esa poderosa plataforma para crear el momento más comentado de la noche. Habló en términos muy claros sobre un país que ella veía en una situación de desesperación.

JUSTICIA RACIAL

Los demócratas dedicaron gran parte de la noche del lunes a la justicia racial, un tema que creen que es una gran lastre para Trump.

La familia de George Floyd hizo una aparición y pidió a los televidentes que guardaran un momento de silencio por el hombre negro cuya muerte bajo custodia policial en Minneapolis en mayo desencadenó meses de disturbios en todo el país. En sus comentarios, Obama atacó a Trump por responder con “burlas” al lema “Black Lives Matter” (Las vidas de los negros importan).

Trump ha tratado de sacar provecho de la cuestión, presentando a los manifestantes como anarquistas violentos y declarándose a sí mismo como el presidente adalid de la “ley y el orden”. El lunes en Minneapolis, no mencionó a Floyd, sino que atacó al alcalde demócrata de la ciudad por permitir que los manifestantes “destruyeran” las vidas de los ciudadanos.

Pero los demócratas pretenden exprimir el asunto y las encuestas sugieren que la mayoría de los estadounidenses confían en Biden, y no en Trump, para mejorar las relaciones raciales.

EMPATÍA

Los partidarios de Biden han pasado gran parte de la campaña presidencial pregonando su empatía, que durante mucho tiempo se ha considerado una fortaleza fundamental para un hombre que perdió a su primera esposa e hija en un accidente de coche y a un hijo por un cáncer cerebral.

El lunes expusieron uno de sus argumentos centrales para Biden: que él, a diferencia de Trump, tiene la capacidad de consolar a los estadounidenses que sufren de una triple crisis que desconcierta al país, formada por el coronavirus, la recesión económica y los disturbios civiles por la injusticia racial.

En la primera noche de la convención se intercalaron testimonios de personas normales que sufren por la situación presente del país, como un pequeño empresario, un granjero, una enfermera y una madre. El panel virtual de Biden sobre justicia racial permitió a los votantes indecisos verlo comprometido y dedicado a trabajar en temas críticos para el partido.

 

 

 

Fuente: Reuters


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