[CCNesnoticias tras las redes, por Alfredo Conde] Un pacto de unión nacional

  • El momento actual impone un criterio único de acción, sin discrepancias, para lograr el cese de la usurpación.
  • Una vía es un acuerdo entre todos los partidos políticos de la oposición, para unificar de verdad “todas las luchas en una sola lucha”

 

Por ALFREDO CONDE 

En consultas que me han hecho desde hace algunas semanas para conocer mi opinión sobre la situación política del país y de la forma en que considero debe manejarse la oposición verdadera frente a los próximos y posibles escenarios, sin ostentación alguna, me he inclinado como un primer e indispensable paso en la materialización de un Pacto de Unión Nacional, que integre a los partidos políticos que están dispuestos a plantar cara y mantenerse firmes contra el régimen usurpador y autocrático.

Nótese que hablo de Unión y no de Unidad, porque aunque parezcan expresiones similares, no significan lo mismo, lo cual explicaré más adelante. Y también me refiero en exclusiva a un gran acuerdo entre organizaciones políticas, porque el problema de Venezuela es político y por lo tanto le corresponde a los dirigentes políticos unirse de verdad y actuar, al margen de la comunión que debe reafirmarse con actores fundamentales de la vida nacional, como lo son las agrupaciones gremiales, sindicales, sectores de la producción, etc. 

Son muchas las ocasiones en que hemos escuchado al Presidente (E) de Venezuela, Juan Guaidó y a otros líderes políticos citar la frase de “unificar todas las luchas en una sola lucha”. Pero no basta, se deben también unificar todos los criterios y todas las decisiones en un solo criterio y en una sola decisión. Y precisamente de eso se trata el Pacto de Unión Nacional del que hablo.

 

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

 

Explicaba en fecha reciente que observaba que muchos venezolanos no están muy convencidos de la solidez en la llamada Unidad, porque consideran, en algunas ocasiones de manera errónea, exagerada y hasta inducida por mentes maquiavélicas, que los partidos políticos y algunos de sus líderes actúan con base en sus intereses grupales y personales. Tal circunstancia ha sido siempre muy negativa y en los actuales momentos lo es más todavía. Ejemplos recientes de lo anterior puedo dar, pero prefiero no herir susceptibilidades ni entrar en discusiones, porque precisamente es lo que persigue el régimen, pues sabe que son factores que provocan fragmentación en los criterios de acción, lo cual atenta contra el objetivo supremo de recuperar la democracia y sacar de la oscuridad a nuestra mancillada constitución.

En este sentido ternemos que tener presente que la oposición verdadera no cuenta con los medios de comunicación más adecuados y efectivos para conectarse con la población. Es evidente que si algo ha hecho muy bien esta gente es imponer la llamada hegemonía comunicacional. Y en este punto en que nos encontramos resulta vital la coherencia en los mensajes, de limitar en grado superlativo la multiplicidad de voceros, porque a veces no dicen lo mismo aunque en el fondo sea un mismo tema, lo cual genera en los ciudadanos confusión. Repartir o rotar la responsabilidad de informar debe ser parte importante del gran acuerdo nacional, pues es necesario que los venezolanos tengan claridad hacia dónde van y las razones por las que se hacen las cosas.

Explico lo anterior porque no puede haber duda alguna de que en los actuales momentos el único objetivo de todos los líderes políticos de la oposición verdadera es uno solo: poner fin al régimen de Maduro para alcanzar la libertad y luego avanzar en la impostergable reconstrucción del país, partiendo a mi juicio del Gobierno de Emergencia Nacional que planteó Juan Guaidó y que se traduce en una forma de auténtica unión. Es, además, la condición coyuntural más idónea para alcanzar la gobernanza en una transición que será muy compleja por todas las acciones que hay que acometer, en especial aquellas urgentes que permitan quitar la soga del cuello a los venezolanos. 

 

 

Tenemos un hecho histórico como una gran referencia para lo planteado: el Pacto de Punto Fijo, el cual ha sido satanizado por el régimen, solo por dar un sólido piso político al inicio de la etapa democrática venezolana que duró 40 años”.

 

 

Entiendo que no es una tarea fácil lograr un pacto de unión, porque no se trata solo de firmar un papel y tomarse una foto como si fuera un acto de graduación o para que sea divulgada en los pocos medios de comunicación independientes que aún quedan. Es mucho más, es esforzarse y consensuar sobre los criterios de acción para lograr el fin supremo, incluso antes de que una propuesta se someta a votación, como el mismo término lo indica.

Pero, repito, sé que no es una tarea fácil, porque hablamos de un grupo de partidos políticos que no solo son variopintos por los colores que los representan, sino porque poseen identidad propia y raíces ideológicas variadas, que es donde nacen las ideas que marcan sus líneas de acción.

Podría comparar este caso con un matrimonio, porque a veces no resulta fácil alcanzar el entendimiento en este tipo de unión entre dos personas con crianzas y costumbres distintas, que deciden vivir juntas por un mismo objetivo: construir una sólida familia, lo cual muchos no logran y todo termina en divorcio. Pues bien, algo parecido sucede dentro de un grupo de partidos políticos. Ustedes se preguntarán entonces ¿cómo hablar de los logros que se pueden alcanzar con un pacto de unión si el matrimonio en su esencia lo es? La respuesta es muy simple: se pueden alcanzar por medio del pragmatismo que debe encerrar la política, la alta política, que es una rama de las ciencias sociales para gobernar y organizar a la sociedad, con base en la constitución y las leyes. El matrimonio en cambio tiene como base el amor, una condición sentimental mucho más compleja de manejar, sin lugar a dudas.

Y nombro a la alta política, porque debe ser el postulado de un Pacto de Unión Nacional, es decir, lo que debe anteponerse a todo, de manera especial, los ciudadanos, los intereses nacionales, la soberanía y las relaciones internacionales de una nación, que son pilares de la alta política. Es allí donde hay que enfocarse para lograr la vía expeditiva que permita terminar con una pesadilla de más de 20 años.

 

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

 

Tenemos un hecho histórico como una gran referencia para lo planteado: el Pacto de Punto Fijo, el cual ha sido satanizado por el régimen, solo por dar un sólido piso político al inicio de la etapa democrática venezolana que duró 40 años. Ellos en cambio mienten y hablan de ese acuerdo como la fórmula de tres partidos políticos para hacerse dueños del país y de actuar en favor de los intereses del capitalismo, cuando en realidad representó una unión para frenar las ansias del militarismo y el riesgo de poder totalitario que siempre trae consigo.

Es menester entrar un poco más en las páginas de la Historia y recordar que el Pacto de Punto Fijo se concretó el 31 de octubre de 1958 y fue un acuerdo de gobernabilidad entre los líderes de los partidos Acción Democrática, Copei y URD, que fue firmado en Caracas, concretamente en la residencia de Rafael Caldera de Sabana Grande de nombre “Puntofijo”. El pacto dio estabilidad a la naciente democracia, pues se firmó ocho meses después del final de la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez, el 23 de enero de 1958.

Si aquellos líderes, Rómulo Betancourt, Caldera y Jóvito Villalba, lograron ponerse de acuerdo en beneficio de Venezuela y los venezolanos, ¿por qué no pueden hacer lo mismo los actuales si el principio democrático es el mismo? 

Es cierto que las circunstancias son distintas porque la dictadura se mantiene en el poder y cuando se firmó el Pacto de Punto Fijo ya la de Pérez Jiménez había pasado a la historia. Pero lo que quiero hacer ver con la referencia es que este tipo de acuerdos funcionan si hay voluntad. Y en política, en honor a la verdad, no representan una novedad ni aquí ni en otro país. Rafael Poleo ha tocado este tema y el pasado 5 de julio también lo hizo el diputado Juan Pablo Guanipa, durante su intervención vía online en la sesión especial de la Asamblea Nacional con motivo del 5 de julio.

Cómo señalé antes, no hablo de Unidad sino de Unión, porque hay una gran diferencia. Y no me refiero a cambiar la nomenclatura que integra al grupo de partidos políticos de la oposición verdadera. Pueden seguir llamándose perfectamente partidos de la Unidad, porque incluso los diputados fueron electos bajo ese término. Hablo de Unión para actuar y decidir mediante un pacto sobre los temas estratégicos que salgan a la luz en los debates que realicen a puertas cerradas para poner fin a la usurpación. A puertas cerradas no para ocultar nada a los ciudadanos, sino al régimen, porque hay que tener claro que esto es una guerra y en las guerras las estrategias no se revelan al enemigo. Eso deben entenderlo los venezolanos.

 

La oposición verdadera unida frente las recientes arremetidas del régimen y en plena pandemia. Así los quieren ver los venezolanos.

 

 

No puedo concluir sin aclarar los términos Unidad y Unión. Lo haré con ejemplos: existe Unidad en la Asamblea Nacional entre los partidos políticos de oposición cuando se encuentran en el hemiciclo, pero también han estado en Unidad con los diputados del Psuv, por encontrarse en el mismo lugar cumpliendo las mismas funciones parlamentarias, aunque tengan objetivos distintos. Esos criterios distintos incluso los hemos visto entre la misma oposición, cuando una fracción X decide no acompañar una propuesta a la hora de levantar la mano para votar. Unión, en cambio, que proviene del vocablo en latín unus (uno), se traduce en unir una o más cosas para hacer un todo. Por lo tanto, es diferente y en el caso que nos ocupa implica que todos los que representan a la oposición verdadera actúen en concordancia de voluntades y esfuerzos, lo cual ofrece mayores probabilidades de alcanzar el éxito en el objetivo supremo, a través de un pacto que se debe respetar y que es de obligatorio cumplimiento.

 

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

 

  • EL DATAZO: Este régimen se ha acostumbrado a mentir tanto que muchos venezolanos no creen que Diosdado Cabello esté contagiado de COVID-19. Desde anoche las redes sociales tocaban bastante el tema y exponían razones que pusieron a pensar a más de uno. En lo particular creo que sí está enfermó, porque a los comunistas les encanta que los vean como seres poderosos e indestructibles y no como simples mortales. El tiempo dirá…

¡Ahí les dejo esa perla!

Twitter: @Alconde


Loading Facebook Comments ...