[CCNesnoticias tras las redes, por Alfredo Conde] El matadero electoral

La historia de años recientes me ha convencido de que estamos a las puertas de un matadero electoral. Vamos por partes.

El régimen tiene una asamblea nacional constituyente ilegítima y una asamblea nacional igualmente espuria y de nada le han servido. Recurre ahora a las elecciones parlamentarias, que si bien están previstas en la constitución, son organizadas por un CNE designado de manera írrita, y avanza en ellas para el 6 de diciembre, con el objetivo de eliminar a Juan Guaidó y a los diputados de la actual AN, único poder de Venezuela legítimo y reconocido por el mundo.

Maduro y su combo sabe que es la manera de derrumbar todo lo que la oposición verdadera ha construido en el último año y medio, sobre todo en el plano internacional, y que tanto los ha dañado.

No cabe duda, si los líderes de la oposición verdadera deciden participar en las elecciones del 6D, sin voltear a ver a la gente, podrían estar traicionando al pueblo y a ellos mismos porque son parte de ese pueblo. Por eso creo que por lo menos tienen el deber de hablar con la verdad y consultar a los ciudadanos de alguna manera, para conocer qué opinan en este sentido, pues se trata de una decisión de alto riesgo en la que está en juego la esperanza que le queda a cada venezolano de cara al futuro inmediato.

En mi caso, me pregunto: ¿Dónde quedaría todo aquello que los diputados han acordado en las últimas semanas sobre las más recientes sentencias del TSJ y las elecciones parlamentarias, única razón del nombramiento del CNE? ¿Quedaría en el cajón de las letras muertas o dónde? ¿Dónde quedaría lo que ha expresado el Presidente (E) de Venezuela, Juan Guaidó, sobre los mismos aspectos en semanas anteriores? ¿Dónde quedaría el reconocimiento a Guaidó de casi 60 países y el respaldo que le han otorgado organismos internacionales? ¿Qué les dirán, si es que deciden anunciarles que vamos a elecciones?

 

Si los líderes de la oposición verdadera deciden participar en las elecciones del 6D, sin voltear a ver a la gente, podrían estar traicionando al pueblo y a ellos mismos porque son parte de ese pueblo”.

 

Pero no es todo. El participar en esas elecciones parlamentarias se traducirá de hecho en el quiebre absoluto de lo prometido por Guaidó desde un principio: 1. Cese de la usurpación, 2. Gobierno de transición y 3. Elecciones libres. Se quebraría en todo, pero en más pedazos en lo último, porque los comicios que adelanta el régimen, tengan la seguridad, serán los menos libres de la historia venezolana.

A mi juicio, con el solo anuncio de que vamos a las elecciones se corre el riesgo de que los venezolanos pierdan la credibilidad y la esperanza que depositaron en Juan Guaidó, cuya presidencia encargada quedaría expuesta al sacrificio, a través de una renuncia forzada o de la misma arremetida de la nueva Asamblea Nacional, porque a eso van de primero y sin pausa. Incluso, lo más probable es que se desate una persecución contra Guaidó y termine encarcelado o en el exilio, si corre con suerte. ¿Es que eso no importa?

También he escuchado bastante aquello de “no perder espacios ganados”. Pues los vamos a perder con toda seguridad, porque el régimen para lavarse la cara entregará algunas curules a la oposición verdadera, que no harán fuerza para nada. La base de la nueva oposición venezolana surgirá de los alacranes de “la mesita”, fraude mediante.

Pero seamos ingenuos una vez más. Incluso, imaginemos que ganamos otra vez y con mayoría la Asamblea Nacional ¿Creen que eso permitirá poner fin a la dictadura? ¡Claro que no!

Si fuera así, ya los diputados de la actual Asamblea Nacional lo hubieran hecho, porque bastante que le han metido el pecho, se han esforzado y entregado a esa lucha, a costa incluso de su libertad. 

Sería un retroceso que solo nos hará recordar lo que decía aquella vieja canción de Felipe Pirela, “la historia vuelve a repetirse” si todo sale de maravilla y si no, ni eso se logrará.

Pero el asunto es más serio si se comete una equivocación, porque podrían estar liquidando lo poco que queda de institucionalidad en Venezuela, en un juego de democracia, pero en el tablero de la trampa y siguiendo las reglas de los tramposos, que no se cansan de violar la constitución.

 

No crean que no quiero votar, es lo que más deseo, porque es algo medular de la democracia, pero también quiero tener posibilidad de elegir y estoy convencido de que eso no será posible. Y ojo, respeto a aquel que quiere salir a sufragar.

Sin embargo, lo anterior me impide pensar en el voto con el actual CNE como una forma de mejorar siquiera un poquito para lograr el cese de la usurpación y el Gobierno de Emergencia Nacional, que en lo personal sí considero la mejor y más democrática opción para reconstruir a Venezuela.

 

“Con unión y con foco en salir de la dictadura lo vamos a lograr. Las pequeñas victorias son para enaltecer el espíritu y continuar la lucha”, escribió Juan Guaidó en Twitter el pasado 2 de julio. Tiene toda la razón y suscribo por completo lo de unión, que es más que unidad.

 

 

Para concluir quiero decir que es cierto que estamos cansados, extenuados más bien, como dice un diputado amigo, pero Maduro y sus adláteres también lo están y mucho más.

Por lo tanto, a la hora de determinar quienes están en mejores condiciones para seguir en pie de lucha, se deben revisar bien los últimos acontecimientos. El régimen, por un lado, solo se ha enfocado en las elecciones parlamentarias porque representan su único salvavidas. Pero además, ese agotamiento queda expresado en el episodio de soberbia e irracionalidad de Maduro al expulsar a la Embajadora de la Unión Europea en Venezuela, para recular y echar para atrás la medida dos días después. La oposición verdadera, en cambio, ha golpeado duro y donde más les duele. Nadie puede negar el fuerte impacto que recibieron con la decisión del Supremo del Reino Unido de permitir al gobierno encargado acceder al oro que tiene Venezuela depositado en el Banco de Londres. Y no es todo, a ello se suma la condena de la Alta Comisionada-ONU para los DD.HH., Michelle Bachelet, por las sentencias del TSJ en contra de los partidos de oposición y el nombramiento del CNE; la pronta extradición de Alex Saab a los EE.UU., luego de serle negado su segundo habeas corpus y el reconocimiento como Presidente encargado de Venezuela a Juan Guaidó hecho por Eslovaquia.

Pienso, por ello, que todos unidos, ante todo, debemos seguir remando con mayor ímpetu que siempre, para lograr capitalizar a nuestro favor la notoria debilidad del régimen y anclar en el ansiado puerto de la libertad.

Twitter: @Alconde

 

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EL DATAZO: Uno de los más altos funcionarios del presidente de Argentina, Alberto Fernández, se pronunció sobre el caso de Venezuela de una manera clara este viernes. Sus palabras pasaron algo inadvertidas en las redes sociales, pero son en extremo importantes, porque muchos ven a ese gobierno como aliado incondicional de Maduro. Se trata del canciller Felipe Solá, quien dijo: “Hay un problema serio, y por algo se han ido alrededor de 5 millones de venezolanos”. Y agregó que su país “no puede manejar el clima interno de Venezuela, donde, consideró, los ciudadanos están sufriendo y el régimen se encuentra acorralado”. Para Solá “la solución democrática plena llega con elecciones a presidente”.

¡Ahí les dejo esa perla!


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