Dólares, fiestas, linchamiento y sexo: lo que habría detrás el homicidio del chamo de 16 años ordenado por José Pinto

Especial CCN Es Noticias / Richard Sanz

“El Ministerio Público determinó que el homicidio del adolescente (…) fue autoría de los escoltas de José Pinto, quien dio la orden para que se cometiera el delito”.

Así lo reveló el fiscal general de la República designado por la Asamblea Nacional Constituyente, Tarek William Saab, al informar sobre los detalles del crimen del adolescente de 16 años de edad, George Soto Berroterán, ocurrido el pasado 23 de mayo en la finca La Tupareña ubicada en la parroquia Caruao del estado Vargas, propiedad del secretario general del Movimiento Tupamaro, José Tomás Pinto Marrero, quien ordenó a sus guardaespaldas ejecutar el asesinato.

Un disparo en la cabeza presentó el cadáver del muchacho.

 

LOS HECHOS

El testimonio de un testigo presencial de los hechos, al igual que las pesquisas realizadas por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), permitieron al Ministerio Público determinar las responsabilidades en este crimen, por lo que se libraron órdenes de captura contra José Pinto, al igual que para sus escoltas, identificados como:

  • José Fidel Blanco
  • Jesús Enrique Sánchez
  • Jesús Manuel Ibarra

Se espera que en las próximas horas sean detenidos.

 

 

El relato al que se refiere Tarek William Saab pertenece a Juan Pablo Romero, conocido en el pueblo de Caruao como “Juancito Parroquiano”, uno de los cinco pescadores que trabajan para José Pinto, quien ordenó la noche del sábado 23 de mayo a sus escoltas que lo golpearan en la finca La Tupareña para que confesara el supuesto hurto de mercancía y dinero que habría perpetrado en contra de su patrón.

En medio de la golpiza, José Pinto ordenó a los otros cuatro pescadores que se sumaran al linchamiento contra “Juancito Parroquiano”, pero uno de ellos se negó: fue el adolescente George Soto Berroterán, por lo que también fue agredido salvajemente por la horda dirigida el secretario general del Movimiento Tupamaro, “quien estaba cerca” al momento de registrarse estos hechos, acotó Tarek William Saab.

Según el testimonio referido por el representante del Ministerio Público, Juan Pablo Romero aprovechó un descuido de sus agresores para escaparse e internarse en la montaña, donde se ocultó y no pudo ser hallado por los hombres de José Pinto.

Transcurrió una semana para que se denunciara la desaparición del muchacho de 16 años, porque los pescadores estaban prácticamente confinados en la finca propiedad del dirigente “revolucionario”, donde fueron obligados a laborar debido a una cuantiosa deuda que habían adquirido con José Pinto, en virtud al financiamiento que les había dado en dólares para adquirir lanchas y otros implementos de trabajo, al igual que electrodomésticos y otros enseres para sus respectivos hogares.

De acuerdo a la versión de “Juancito Parroquiano”, como consecuencia de la cuarentena decretada en el país por la pandemia de coronavirus, así como por la escasez de gasolina, no pudieron seguir con las faenas pesqueras y José Pinto decidió que el trabajo de estos cinco hombres se concentrara en La Tupareña, donde solo tenían un día libre por semana para ir a sus casas. “Estábamos como presos, como esclavos”, acotó.

 

DENUNCIA Y MACABRO HALLAZGO

Sin ningún tipo de noticias durante una semana del paradero de su hijo, la madre de George Soto Berroterán acudió el pasado 1ro de junio al CICPC para denunciar su desaparición.

Y fue el pasado viernes 12 de junio, informó Tarek William Saab, cuando funcionarios de la policía científica hallaron dentro de la finca La Tupareña una osamenta, sellada con concreto, en cuyo interior estaba el cadáver, en avanzado estado de descomposición, de George Soto, que presentaba un impacto de bala en la cabeza.

Asimismo, fue encontrado un bolso que contenía la ropa y objetos personales del hoy occiso.

Por este crimen, así como por la violencia ejercida en contra del “testigo estrella” -como lo llamó Tarek William Saab-, “Juancito Parroquiano”, el Ministerio Público libró órdenes de captura contra el dirigente chavista y tres de sus escoltas, por los siguientes delitos:

  • Homicidio intencional calificado con alevosía y por motivos fútiles e innobles
  • Privación ilegítima de libertad
  • Agavillamiento

LAS OTRAS VERSIONES QUE CORREN

De las distintas versiones que se conocen sobre este hecho, la mayoría coinciden en señalar que el secretario general del Movimiento Tupamaro, José Pinto, solía llegar los fines de semana a su finca en una lujosa camioneta marca Toyota, modelo Hilux, color blanco, último modelo, junto a dos de sus escoltas.

Cada sábado y domingo organizaban fiestas, parrillas “y otras cosas”, que según en el pueblo de Caruao, se trataban de diversiones de tipo sexual.

Sobre el motivo que habría terminado en el asesinato del joven adolescente, circulan tres versiones:

  • La oficial: Tarek William Saab manifestó que todo se habría originado porque José Pinto dio la orden a sus escoltas de golpear a sus trabajadores para que confesaran un presunto hurto de dinero y mercancía de su propiedad.
  • La de “Juancito Parroquiano”: Dijo que junto a los otros cuatro pescadores, fueron acusados por José Pinto de desviar el 10% de lo que pescaban -antes de la cuarentena decretada por la COVID-19-, para venderlo “por debajo de cuerda”, por lo que su jefe habría ordenado propinarle una golpiza para “darle una lección”.
  • Redes sociales: En medio de una de esas fiestas “sexuales” que supuestamente se realizaban en La Tupareña, habrían “desaparecido” unos 800 mil dólares, por lo que los trabajadores fueron sometidos a golpes para que revelaran quién o quiénes habrían robado esas divisas, así como su destino.


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