¡Tanto nadar para morir en la orilla! El aumento de la gasolina, el itinerario de una derrota: desde los milagros de Chávez al salto cuántico para atrás de Nicolás Maduro.

Por Agapito Garrido

Corrían los años de 1992, precisamente el renombrado 4 de febrero, fecha patria desde ese entonces para los chavistas que siguieron detrás del Teniente Coronel Hugo Chávez como si de un santo se tratara. El 04 de febrero se instauró como fecha “patria” del golpismo revolucionario fijado al árbol de las tres raíces: el siempre manoseado Simón Bolívar, su épico maestro Simón Rodríguez y Ezequiel  Zamora, el general de los hombre libres, pero aparte de estos santuarios o reliquias, todo estaba fundamentado en el paquetazo de Carlos Andrés Pérez, con la “insurgencia” invocada del Caracazo, habiendo tenido ese “paquetazo” como eje el aumento de la gasolina. 

Hugo Chávez

Sí, siguieron a Chávez como si de un santo se tratara, y qué hacen los santos, producir milagros, quien magnificaba los tiempos gloriosos por venir de la mano de la gloria de Simón Bolívar, y con esa palabrería le ganó al encartonado Henrique Salas Romer. Primer milagro, vencer a las huestes imbatibles de Ad y Copey, que se tuvieron que unir para caer juntos, más indignamente. 

El segundo milagro lo obtuvo Chávez cayendo (11 de abril) y rebotando (14 de abril) con la chapucería golpista de Pedro Carmona Estanga y CIA, en el  2002, y ahí el santo milagroso dio un giro brusco, echando para el monte, la sabana, su árbol de las tres raíces, declarándose socialista del siglo XXI, acólito uña en el rabo de Fidel Castro. 

El cuarto milagro no fue de poca monta cuando los precios del petróleo pasaron de US$9,38 en el 1998 a US$129, 54 el barril en algún momento del 2008, y por supuesto, él se atribuyó tal milagro, y ahí fue cuando declarado socialista y acólito de Fidel Castro se llenó su boca de un antiimperialismo acérrimo, que le hacía aguas la boca al octogenario líder socialista cubano, a quien Chávez trataba de emular para recibir los vítores de su admirado maestro, que el líder de Sabaneta con tantas ausencias en su vida, necesitaba tanto. 

Rafael Ramírez

Y aquí en esta historia entra Rafael Ramírez, presidente de PDVSA desde el 2004 hasta el 2013, quien en un artículo reciente dice que en el 2014 Venezuela producía 1,2 millones de barriles diario de combustible  en las refinerías nacionales, destinándose 600 mil barriles día al consumo interno, exportándose 400 mil barriles día. 

Bueno, toda la producción de Pdvsa se vino abajo, y hoy tenemos una empresa yugulada, saqueada por tanta corrupción, populismo interno con una nómina inflada hasta más no poder, deserción de personal calificado, falta de mantenimiento, es decir, irresponsabilidad por los cuatro costados que derivó en prácticamente  yugular a la gallina de los huevos de oro venezolana: Pdvsa. 

El discurso madurista para justificar semejante hazaña de haber quebrado a Pdvsa es recurrente al invocar como causa la falta de combustible por el  bloqueo que el imperio mantiene contra el gobierno venezolano, pero qué ironía, quien ha venido a socorrer con combustible a Maduro es el régimen iraní que  sufre desde hace mucho tiempo, antes que el gobierno venezolano, sanciones por el gobierno de EE.UU. Allá, en Irán, bloqueados por el imperio sí pueden producir gasolina, pero aquí no. Se caen las careta, para los que quieran ver, porque recuerden que hubo gente fiel hasta el final con el régimen de Hitler, que estaban dispuestos a “gasearse” antes que entregarse a las tropas invasoras, simplemente porque una de las condiciones del ser humano es la lealtad “hasta el final”, enceguecidos y embuchados por  tanta ideología cazabobos. 

Nicolás Maduro

Pero, en fin, el gobierno que se dice heredero de Chávez, lo cual no dudo, tuvo que dar el salto cuántico hacia atrás y hacer lo que en 20 años el chavismo fue reacio: aumentar la gasolina, porque siendo el chavismo ideológicamente hija del paquetazo de CAP II, al insurgir contra este, era muy feo, casi ridículo hacer, lo que CAP ni siquiera  hizo, aumentar la gasolina a precio del Tío Sam, con la cara de Washington, el dólar americano. 

Tanto nadar para morir en la orilla. 

¿Cómo queda la consigna de la Venezuela Potencia? 

Una Venezuela depauperada por los cuatro costados le dan esta puñalada trapera, “en el país con las mayores reservas petroleras probadas del mundo”. 

Pero la estrategia fue desaparecer la gasolina, obligar a la gente a hacer colas extraordinarias y pagar, bachaqueada, la gasolina a precio de dos, tres, cuatro o hasta cinco  dólares, para que resignadamente  se aceptara luego un precio de 0.5 dólares el litro de combustible y dijeran, “está barato”. 

Afortunadamente ya esto no se hace al nombre del  bolivarianismo sino en nombre de la quincalla del llamado “socialismo del siglo XXI”, en esto está quedando nuestra patria, en “tierra arrasada”, promesa  que insistentemente repetía el líder de Sabaneta como consigna de guerra contra el Imperio y sus acólitos internos. 

Pues bien, ahí tenemos la tan cacareada “tierra arrasada”, algo así como sálvese quien pueda, y todavía los gringos no han lanzado ni una bazuca ni la lanzarán. Todo ha sido obra de negligencias tras negligencias, de políticas retrógradas y jurásicas, y  de una infame corrupción.  

Indignación, frustración, dolor, eso es lo que supura el pueblo venezolano en esta hora menguada de la patria, acogotada de impotencia, “por ahora”. 

 


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