Agua turbia: así estafan con la venta de gasolina chimba que “mata motores” en Caracas y de paso la cobran en dólares ( +videos)

Especial CCN Es Noticias / Richard Sanz

Medicina y pastas dentales falsificadas, paquetes de harina de maíz que en realidad contienen cal mezclada con tierra, kilos de café ya cocinado y nuevamente reempacado para la venta, o desodorantes que en realidad son un líquido jabonoso.

Todo eso y más constituyen parte de una especie de maldito don para el mal que se ha visto en las calles de Caracas y otras ciudades de Venezuela, en las que vendedores ambulantes estafan a clientes con productos que por estar adulterados se convierten en un potencial peligro para la salud.

Estos episodios, que usualmente proliferan en épocas de escasez, han retornado con fuerza en estos tiempos de obligada cuarentena por la pandemia de coronavirus, que además ahora vienen “aliñados” con la escasez de gasolina, en una especie de “tormenta perfecta” que ha revelado el lado más siniestro de algunos venezolanos…

Y hablando de gasolina, esa es la nueva “moda” de los estafadores, que aprovechando que en el país con las reservas de petróleo más grandes del mundo no hay combustible, están “haciendo desastres” con las ventas en dólares de un agua turbia que cuando es depositada en el tanque de la gasolina, literalmente, “mata” los motores de los vehículos.

Los tramposos generalmente usan un envase de cinco litros, al cual le agregan agua, la mezclan con un poco de gasolina para “darle olor”, y le agregan aceite hidráulico “para “darle color”.

El modus operandi lo tienen servido en bandeja de plata, con funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), que tienen el control de las estaciones de servicio, “matraqueando” con servicios “VIP” para cargar combustible por unos 50 dólares -según numerosas denuncias en redes sociales-; además de conductores que han pasado horas y hasta noches en colas infinitas con la esperanza de poder llenar sus tanques.

En medio de ese desastre aparece el timador, con su agua turbia que huele a gasolina y la ofrece por el “módico” precio de 5 dólares. Esa persona que no se dejó extorsionar por los uniformados o que lleva ocho horas en la fila, cae cual mansa paloma en esa trampa.

Y las consecuencias están aquí: carros con los motores dañados…

¿Será acaso este “el hombre nuevo” que tanto pregona ese “socialismo” que ya tiene 21 años instalado en Miraflores?

 

 


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