“Me obligó a hacer un trío”: El desgarrador relato de una venezolana víctima de maltratos

En la semana de la lucha contra la Violencia de Género, muchas mujeres levantan su voz contra los maltratadores en el continente latinoamericano. En Venezuela, un país donde la desigualdad de género impera en cada uno de los recovecos de la sociedad, se han organizado foros, conversatorios y protestas para sumarse al grito necesario de #NiUnaMenos.

 

Sofía tenía 19 años cuando comenzó a salir con su novio maltratador. Él era y es un personaje político y público de Venezuela. Ella, una joven que acababa de entrar en la universidad. Un día fue a una conferencia que él impartía, se hicieron una foto, él le dio like en sus redes sociales, la invitó a salir y comenzaron una relación que duró tres años.

Sofía es el nombre ficticio de la persona que narra a Sputnik este relato cinco años después de aquel like en Instagram que cambiaría su vida para siempre. Una relación que la llevó hasta lo más profundo del pozo y que solo pudo superar yéndose de su país.

“La primera vez que noté algo raro fue cuando se enfadó mucho porque le había contado a una amiga que había salido con él”, cuenta.

A partir de ahí comenzó el clásico del modus operandi de los maltratadores: “A los cinco meses de comenzar la relación yo ya no veía a nadie. Me aisló completamente de mis amigos. Ellos me llamaban y yo les decía que andaba ocupada, pero no era verdad. No quedaba con ellos porque a él le molestaba”.

Y no solo le molestaba, también tenía el clásico discurso de “ellos/ellas no te quieren como yo” o “ellos/ellas no te pueden dar lo que yo puedo darte”. Le prometía amor y trascendencia política en un país donde la política es casi todo para muchos.

Sofía era una joven que para colmo tenía una situación familiar nada favorable. Se fue de casa y su novio, bastante mayor que ella, la acogió. Le dio techo, amor (o eso pensaba ella) y trabajo; porque Sofía, que es especialista en gestión de redes sociales, comenzó a trabajar en el medio digital que su compañero dirigía. El bucle vicioso fue completo porque su dependencia era total y los malos momentos se compensaban con viajes, cenas y caprichos. “Me resolvía la vida”, cuenta.

Quizá el primer-peor capítulo llegó al poco tiempo de empezar a salir juntos, cuando todavía la relación se estaba definiendo y tornándose pública. Él todavía no había dejado a su anterior novia y Sofía seguía hablando, de vez en cuando, con el chico con el que estaba antes de conocerle a él. Algo normal en cualquier proceso de separación.

“Un día él descubrió que estaba hablando con mi ex y se enfadó tanto que me reventó el teléfono contra la pared. Después de eso, me dijo que la única manera que había para que me perdonase era haciendo algo por él”. Y lo que Sofía tuvo que hacer fue meterse en la cama con su novio y otra chica desconocida. “Me obligó a hacer un trío”.

Aquella madrugada, después de que los tres tuvieran relaciones sexuales, Sofía le dijo que nunca iba a perdonarle que le hubiera hecho eso. “No me gustó. Me metió a aquella tipa que no conocía de nada en la cama y tuve que hacerlo”. Cuando ella le amenazó con dejarle por este episodio, él le dijo que no se pusiera así, que iban a llevar a la otra chica a su casa y que después de eso la dejaría a ella en casa de su papá, si es que eso era lo que quería. En el camino, cuando se hubieron deshecho de la otra, “él se arrodilló, me pidió perdón, me dijo que me amaba a mí y me convenció. Nunca me llevó donde mi papá”.

Pasaron tres años juntos de angustia y maltrato físico y psicológico. “En aquella época me diagnosticaron depresión porque había días que no podía levantarme de la cama. Estuve tomando pastillas y todos mis terapeutas me decían que estaba sufriendo un caso de violencia de género pero yo les decía que no, que mis problemas emocionales venían por mi mamá y no por él”.

Sofía cuenta que ella era “como su rehén”. “Me dejaba en casa mientras él se iba con todas sus amantes. Yo sabía que estaba con muchas mujeres pero lo soportaba por miedo a su reacción y porque estaba enamorada”.

En una discusión, un día, él le pegó una bofetada y ella se asustó. Él se fue de la casa diciendo “yo no puedo permitir esto” y a Sofía le entró tanto miedo que llamó a una amiga y se lo contó para que fuese a buscarla. Antes de que su amiga la rescatase, él volvió y la pidió perdón. Sofía le perdonó, apagó el teléfono para que su amiga no pudiese ir a buscarla y no tener que darle explicaciones y comenzaron de nuevo el círculo tóxico de maltrato.

Fuente: Sputnik


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