[SIN RODEOS, por Richard Sanz] RAAS y cartografía social: régimen de Maduro perfecciona otra perversa herramienta de control social

  • Las “voceras” de los CLAP están encargadas de hacer maquetas detalladas de los sectores donde viven, lo que constituye un trabajo de cartografía social empleado por la “Red de articulación y Acción Sociopolítica” (RAAS), organizaciones chavistas creadas con la finalidad de tener otra instancia de control social de la población.
  • A través de esta herramienta, el régimen de Nicolás Maduro pretende ubicar dónde viven sus partidarios e identificar sus “enemigos históricos” -los opositores-, de cara a las elecciones parlamentarias que deben realizarse el año próximo

 

Richard Sanz @rsanz777

Al ver cómo avanza el régimen de Nicolás Maduro en la ejecución y consolidación de sus herramientas de control social, no queda más que concluir –nuevamente-, cuan divorciada de la realidad parece estar la dirigencia opositora, sin capacidad de respuesta ni visión estratégica para enfrentar a los “chabestias, brutos e ignorantes” que están “acorralados” en Miraflores.

Y es que mientras se generan falsas expectativas con la protesta convocada por Juan Guaidó para el próximo 16 de noviembre, el régimen aprovecha esa mampara, no solo para en lo retórico apelar a su “disco rayao” del “imperio” y el “golpe”, sino también para maximizar mediáticamente ese evento opositor con el fin de intentar movilizar sus desilusionadas bases y generar un clima de confrontación en el que históricamente siempre ha ganado.

 

 

En esa recurrente estrategia, se ejecutan los propagandísticos y virales despliegues de policías y militares, que sirven la escena para la aparición de la febril perversión del psiquiatra Jorge Rodríguez, quien se desbocará una vez más por VTV con sus laminitas y fotos chimbas, para declarar –sonrisita cínica de por medio-, que “el gobierno bolivariano del presidente obrero Nicolás Maduro desmontó un nuevo plan de la derecha golpista y fascista denominado ‘cabeza de gallo con papas’, financiado por el jefe imperial Donald Trump y ejecutado por sus lacayos en Venezuela, para repetir el escenario de desestabilización que sufrió el pueblo hermano de Bolivia, que terminó con el golpe de Estado del que fue víctima nuestro camarada y líder indígena Evo Morales”.

Ese guion, ya harto conocido, termina con la misma historia: el arresto de opositores, ya sea para continuar sembrando miedo en la población, o para encerrar a los “incómodos” que no se dejaron comprar por el “hombre del maletín” y que siguen sin entrar por el “aro” del “diálogo por la paz” en la Casa Amarilla.

Lo que se esconde tras las marchas

Mientras los reflectores están enfocados en la marcha del 16 de noviembre, Bolivia o Chile, el régimen de Maduro continúa perfeccionando y ampliando sus herramientas de control social.

La más reciente es la aparentemente “inocente” misión que le encomendaron a las mismas voceras que se encargan de coordinar las entregas de los alimentos que se distribuyen a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).

¿Y cuál es esa misión?

Les ordenaron elaborar maquetas de las viviendas y calles donde ellas tienen “vocería”.

El trabajo es minucioso: deben recrear con exactitud, utilizando para ello principalmente cartones y papel periódico, casas, edificios ranchos, calles, escaleras y avenidas del área que coordinan. Incluso, les exigen que los colores a utilizar para pintar los inmuebles y vías deben ser los mismos que en realidad tienen.

 

 

Ese trabajo, que ya ha sido adelantado en municipios del interior del país, está en plena ejecución en Caracas, y será complementado en los próximos días con una jornada “casa por casa” que realizará el movimiento chavista “Somos Venezuela”, cuyos voluntarios harán encuestas en las que preguntarán a los miembros de cada familia a qué tolda política pertenecen, de qué viven, cuál es su oficio, números telefónicos y si la vivienda es propia o alquilada, entre otras interrogantes.

La “píldora” la enmascaran con un supuesto “humanismo”, dado que también indigan si las familias requieren medicinas, electrodomésticos o arreglos en el hogar o en la calle, porque, supuestamente, la jornada es “para conocer y posteriormente solucionar los problemas de la comunidad”.

La verdad es que este trabajo de cartografía social, que en otras partes del mundo sí es utilizado por los Estados como un método para identificar problemas para poder abordarlos, es una de las herramientas de las llamadas “Red de articulación y Acción Sociopolítica” (RAAS), con las que el régimen de Maduro quiere saber dónde viven sus partidarios y sus opositores, de cara a las elecciones parlamentarias que deben realizarse el año próximo.

Si bien las RAAS se conocen desde el año 2011, cuando Hugo Chávez las definió como una de las líneas de acción política para el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), cada vez que se acerca un evento electoral son “relanzadas”, siendo la más reciente para los comicios presidenciales de mayo de 2018, cuando Maduro le “ganó” a los “opositores” Henri Falcón y Javier Bertucci.

En esta ocasión, tras difundir un video en su cuenta en la red social Twitter para reiterar cómo funcionan, Maduro anunció el plan de acción de estas unidades de “sapeo colectivo” en el estado Nueva Esparta, donde dejó claro para qué las activó:

“Empiezo en la isla de Margarita este 12 de octubre la campaña electoral para que el día de las elecciones parlamentarias tengamos la más grande victoria que hayamos obtenido en la revolución bolivariana”.

 

 

Y aunque no es tiempo legal para proselitismo político, añadió que el chavismo está en etapa de “preparación, organización, acumulación de fuerza para el despliegue y cuando el Consejo Nacional Electoral llame a elecciones no quiero show ni comiquitas, en las elecciones ganamos los chavistas”.

En detalle: en qué consisten las RAAS

Bajo el subterfugio de que fueron creadas “para la organización superior para la defensa integral de la nación”, con la “intención de enfrentar con mayor eficacia la constante amenaza de los Estados Unidos de recolonizarnos”, la verdad es que las RAAS fueron concebidas como un mecanismo más de control social que se complementa con otras estrategias que emplea el régimen chavista, como los CLAP, el carnet de la patria, los “toldos rojos”, los “patriotas cooperantes, las “cuadrillas de paz” –colectivos armados o fuerzas de choque contra opositores-, entre otros.

En la misma página web del PSUV se explica que las RAAS se ejecutan a través de las 13.682 Unidades de Batalla Bolívar Chávez (UBCh), y que su objetivo “es la defensa del pueblo” en los siguientes ámbitos:

  • Ideológico
  • Cultural
  • Político
  • Social
  • Económico
  • Electoral
  • Militar

En los pasos para lograr “el objetivo de las RAAS”, entra la herramienta de la cartografía social, con las maquetas que elaboran actualmente las voceras:

1: Definir con claridad las comunidades que se encuentran dentro del área de influencia territorial de cada UBCh.

2: Definir las calles que conforman cada comunidad

3: Desplegarse calle por calle, casa por casa, para la caracterización sociopolítica de los habitantes y el conocimiento pleno del territorio –las encuestas que harán los voluntarios de “Somos Venezuela”-.

Obviamente que para cristalizar esos objetivos, el chavismo desarrolló una estrategia de comunicación política basada en la manipulación y el resentimiento, que se encubren de “justicia social y humanismo” para “ayudar a resolver” las problemáticas de las familias, cuando en realidad mediante la recopilación de información lo que están es identificando “con claridad quién es su enemigo histórico”, es decir, los contrarios al chavismo que habitan en esa comunidad, al igual que sus militantes, todos chequeados con una sola misión: obligarlos a votar mediante el chantaje con las cajas CLAP o cualquier otra extorsión que se inventen de aquí a los comicios parlamentarios.

Asimismo, en las directrices que el PSUV da a su militancia en la ejecución de las RAAS, destacan:

  • “Fortalezca la unidad para enfrentar al enemigo.
  • Eleva al máximo su voluntad de lucha contra el enemigo
  • Organice y adquiera el conocimiento necesario para vencer al enemigo”.

O sea, pura siembra de odio contra “los vecinos esos que son escuálidos”.

Y mientras tanto: ¿qué hacen y cuál es el mensaje que tiene los líderes de oposición para enfrentar esta estrategia de control social?

Esto es serio, los slogans no bastan.

 

TODO SE SABE

  • Españita”

 

Realmente patético lució el diputado José Antonio España en la entrevista que Vladimir Villegas le hizo en su programa de Globovisión. Con evasivas respondió a la pregunta directa de si Timoteo Zambrano lo botó de su minipartido Cambiemos por dejarse comprar en dólares por el “hombre del maletín” que anda captando “opositores” en el Palacio Legilativo, según denunció el parlamentario José Guerra.

Lo peor fue cuando empezó a hablar del dinero de la ayuda humanitaria que habría sido malversado por colaboradores de Juan Guaidó, en lo que pareció un intento de “justificar” su presunta sinvergüenzura con el malandraje de otros. Lo que le faltó decir fue “si otros roban, porque yo no”…

Si estaba tan preocupado por la corrupción de Juan Guaidó, ¿por qué no la señaló antes? ¿Ahora que tiene una sórdida acusación de recibir dólares, sí lo denuncia? Qué fiasco.

  • Evonadas

 

Solo opino como ciudadano sobre lo que ocurrió en Bolivia: cuando Evo Morales estaba acorralado por las masivas protestas que generaron su dudosa victoria en las elecciones presidenciales, lanzó la parada del “diálogo”, ardid con el que pretendía obtener un oxígeno que la oposición no le dio. ¿Cómo ponerse a hablar con el tipo al que acusan de robarse una elección y que además desconoció un referendo que perdió, lo que le impedía volverse a postular a la presidencia?

Eso se llama coherencia.

Qué envidia…

  • La incómoda encuesta de Consultores 21

 

La misma encuesta que asevera que 81% de los venezolanos afirma que sí hay motivos para protestar, revela que preguntó: “¿Quién cree usted que es el Presidente legítimo de Venezuela, Guaidó o Maduro?”. La respuesta es para coger palco: 45% Juan Guaidó contra 43% Nicolás Maduro, es decir, un empate técnico.

Una percepción similar surge ante la pregunta: “En términos generales, cómo calificaría la actuación de Guaidó como Presidente interino nombrado por la Asamblea Nacional: ¿cómo muy buena, buena, mala, o muy mala?”. 49% la evaluó como “buena” mientras que el 48% la juzgó de “mala”, otro empate técnico.

Parecen señales de que algo no está calando en su discurso.

 

LA FRASE DE JOSÉ IGNACIO CABRUJAS

 

 


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