[email protected] “se vacila” a abuela de 84 años que casi muere junto a sus nietos tras explosión de subestación eléctrica en Caracas

Especial CCN ES Noticias / Richard Sanz @rsanz777

 

Escaparon milagrosamente de hileras de fuego cargadas de combustible que amenazaba con quemarlos vivos.

Y es que los gritos, el desespero y un estruendoso estallido que se escuchó a varios kilómetros, ocurrido en la subestación Artigas de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), ubicada en la avenida José Ángel Lamas de la parroquia San Juan del municipio Libertador de Caracas, truncó hace más de dos meses la vida de la familia Clemente.

 

 

“Eso fue horrible, esa explosión, el humo, esos chorros de petróleo hirviendo… la candela aquí en la casa. Estábamos tan nerviosas que no hallábamos cómo abrir la puerta”, recuerda Sofía, la abuela de 84 años, quien una vez más agradece a sus vecinos la ayuda que le dieron el pasado 23 de julio a eso de las 10 de la mañana, que la socorrieron junto a sus cuatro nietos -de 7, 6 3 y 4 cuatro años de edad-, y su hija de 25 años cuando su vivienda era devorada parcialmente por las llamas.

 

Sofía Clemente, la abuela de 84 años, que sobrevivió a la explosión de la subestación eléctrica de Corpoelec en Artigas

 

El siniestro se suscitó en medio de lo que fue el cuarto apagón nacional registrado este año en Venezuela, ocurrido en horas de la noche del 22 de julio, el cual afectó 22 estados así como al Distrito Capital. En la madrugada del día siguiente en varias zonas del país comenzó a restablecerse de forma paulatina el servicio, sin embargo, los bajones y apagones volvieron a presentarse a eso de las 9.00 am y en medio de esas irregularidades, explotó la subestación eléctrica de Artigas.

Con su hablar pausado y lúcido, Sofía apunta que ese evento –en el que los Bomberos del Distrito Capital determinaron que fue responsabilidad de Corpoelec-, pudo tener unas consecuencias mucho peores, dado que al lado del lugar donde ocurrió el estallido está una casa cuna llamada Endei, que alberga en las mañanas a más de 300 niños, y que por esa fecha –afortunadamente-, estaba de vacaciones.

SIN CASA Y CORPOELEC SE “VACILA” A SUS VÍCTIMAS

Tras ese suceso, su vivienda quedó inhabitable: cables eléctricos y telefónicos “achicharrados”, daños estructurales en las tuberías de aguas blancas y negras, puertas destrozadas y quemadas, el techo afectado y aún con el combustible que se derramó el día de la explosión, así como rastros de petróleo en paredes, muebles y enseres que quedaron en la casa.
Asimismo, varios artefactos eléctricos quedaron inservibles, como dos televisores al igual que la antena de DirecTV, entre otros.

 

 

Esta situación causó que la familia se desmembrara y tuvieran que vivir “arrimados” en residencias ajenas.

Debido a esta circunstancia, la abuela Sofía fue a parar la casa de una vecina que tenía una habitación desocupada, y para poder acceder a ella tenía que subir unas empinadas escaleras, por las cuales cayó un día, lo que le provocó una triple fractura en su pierna izquierda, situación que hoy la obliga a movilizarse con la ayuda de una andadera.

-Y a todas estas: ¿qué ha hecho Corpoelec para solucionar esto o indemnizarlos?

-Hasta ahora, nada –responde Sofía-. Nos han tenido vacilados desde hace dos meses.

Ella, como propietaria de la vivienda, mostró las comunicaciones que sus parientes han consignado ante Corpoelec y Ministerio del Poder Popular de Energía Eléctrica (MPPEE), sin que hasta la fecha esas autoridades que dicen integrar un “gobierno humanista y socialista” den soluciones al calvario que padece la familia Clemente.

Recuerda, según el relato de sus parientes, que al día siguiente de la explosión una funcionaria de Corpoelec que se identificó como María Medina realizó una inspección de la casa, indicando en un primer momento que las víctimas del siniestro “eran corresponsables de lo ocurrido”, por vivir ese sitio, acusación que fue desmontada –papeles en mano-, por los Clemente, que mostraron los documentos de propiedad de la vivienda que data del año 1950, fecha en la que no estaba construida la subestación eléctrica Artigas.

 

 

Igualmente, Sofía sabe que sus familiares, como sus voceros ante las autoridades respectivas, han recibido ofrecimientos de restauraciones de su hogar a través de la “Misión Barrio Nuevo, Barrio Tricolor”, e incluso de evaluar la posibilidad de adjudicarles una nueva vivienda, sin embargo, todo, hasta ahora, ha sido una sarta de embustes y promesas incumplidas.

BOMBEROS DETERMINARON RESPONSABILIDAD DE CORPOELEC

Desmontada la “argumentación” de que la familia Clemente fuese “corresponsable” de los hechos por vivir en ese lugar, otro elemento se suma para determinar quién es el verdadero culpable de este siniestro que mantiene a estas personas en condiciones inhumanas: el informe de los Bomberos del Distrito Capital.

Aquí se transcribe la parte final del mismo, que no deja lugar a dudas de las responsabilidades y qué fue lo que ocurrió allí:

“(…) conforme con los indicios y demás fundamentos provenientes de la peritación realizada para el total esclarecimiento de ese evento, de acuerdo a la apreciación objetivo de los hechos, así como de los elementos analizados, se concluyó que la causa que originó este incendio se debido a: Fallo eléctrico en un interruptor de circuito de la subestación eléctrica, generando calor interno, recalentando el aceite dieléctrico, generando una presión interna la cual ocasionó la ruptura del contenedor expulsando con violencia el mismo”.

 

Sobre este punto, Sofia rememora que en la época en que ese servicio estaba en manos de la Electricidad de Caracas, la subestación de Artigas recibía “mantenimiento todos los meses, cuando no semanal… ahora casi nadie se ve por ahí”.

A LA BUENA DE DIOS

A los dos meses de estar “regados” en otras casas, tuvieron que salir de las mismas, dados que las personas que los cobijaron lo hicieron de forma temporal y les manifestaron que ya no podían mantenerlos en esas viviendas.
Es por ello que la familia Clemente se vio en la necesidad de retornar a su hogar, el cual sigue en condiciones inhabitables lo que se traduce en un peligro para su integridad física, debido a que además del combustible que continúa estancado en el techo, están destruidas las tuberías de aguas negras y blancas, además que existen zonas de la casa donde se registran descargas eléctricas, hecho que mantiene en constante zozobra a los que allí sobreviven dado que hay cuatro niños a los que hay que estar vigilando constantemente para evitar que sufran algún accidente.

“Lo único que exijo es que Corpoelec me deje mi casa tal como estaba antes de la explosión y que me pague los equipos que me dañaron”, dice Sofía, sentada en un mueble que aún tiene rastros de petróleo, con sus brazos apoyados sobre la andadera que le dejó una caída por culpa de ese apagón nacional.

 

 


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