Nelson Mata: Los hijos, a veces producen el dolor mayor

*Por Nelson Mata / @Nelmatvi
Ayer, al final de la mañana, visito a un amigo, que reside 9 meses fuera del País y 3 meses la pasa de vacaciones en su natal Venezuela, concretamente, en la Urbanización: Cumbres de Curumo.  De manera  inesperada, comienza a hablar de los años finales de vida de un vecino, a quien consiguieron muerto en el apartamento tres días después de haber fallecido. El amigo cuenta,  que el señor “xx” tuvo dos hijos. Uno es médico, el otro ingeniero.
Ambos exitosos en sus profesiones. Habían pasado dos meses del fallecimiento de la esposa del finado, cuando es visitado por los dos hijos,  repito, profesionales con muchos éxitos, y todavía el vecino “xx” se encontraba abatido por la pérdida de su amada esposa, que cambió  el rumbo y el sentido de su vida. En aquél entonces, le contaba el hoy finado, que sentados a la mesa de la sala de su vivienda sencilla, donde entonces vivía ahora solo, empezó a hablar con los hijos que recién le visitaban.
El tema de conversación: queremos hablar sobre tu futuro, viejo… El confesó a mi amigo, que un helado frío le recorrió la espalda, en aquél instante. De pronto,  “ellos tratando de convencerme de que lo mejor para mí es vivir en un hogar para ancianos…Reacciono. Argumento que la sombra de la soledad no me asusta y la vejez, mucho menos. Pero mis hijos insisten. Lamentan, mientras tanto, que las dependencias de sus amplios apartamentos junto al mar estén ocupadas y no pueda estar ni con uno, ni con otro… así dicen ellos…” Además,  los hijos del hoy finado,  y sus nueras trabajan a tiempo completo. Así que no tendrían como verlo en aquél entonces, al calor de la propuesta inhumana e impersonal de los malagradecidos hijos, presuntamente “bien criados”…
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En su favor,  el hoy finado, argumentaba en aquél encuentro con los maladados hijos, ya sin mucha convicción, que en ese caso, ellos (los hijos) bien podrían ayudarlo a pagar una cuidadora. A lo que le respondieron, el médico y el ingeniero, que serían necesarias, en realidad, tres cuidadoras en tres turnos, lo que sería, en tiempos de adversidades continuadas e inducidas, una pequeña fortuna al final de cada mes, que no podían pagar, aunque vivían en viviendas amplias y costosas. A lo que “xx” contestó: pues, me niego  a aceptar la propuesta de vivir en un refugio. Y aquí viene otra sugerencia: le piden que debe vender la casa. El dinero servirá para pagar los gastos del hogar a donde iría por un buen tiempo, para que nadie se preocupe. Ni hijos, ni el padre.
El vecino “xx” no se rinde ante los ingratos y materialistas hijos. Por eso, inmediatamente, los despacha de su apto,  por no tener más fuerzas de enfrentar tanta inhumanidad. Refería “xx”: _No hablo del sacrificio que hice durante toda mi vida para financiar los estudios de ambos. No digo que dejé de viajar con la familia a algún paseo, de frecuentar buenos restaurantes, de ir a un teatro o cambiar de vehículo para que nada les faltara a ellos._  Resaltaba, no valdría la pena alegar tales hechos a esa altura de la conversación con sus dos maladados hijos.
De ahí, sin decir una sola palabra, decidió juntar las puertas de su vivienda y más nunca recibir una llamada de los innobles hijos.  En poco tiempo, ese encuentro con sus descendientes profundizaron su decepción con la familia y ahondó su DOLOR MAYOR. Le confesó entonces “xx” a mi amigo: Hoy, en los brazos de la soledad, reconozco que pude enseñar valores morales a mis hijos.
Pero no pude transmitir a ninguno de los dos una virtud llamada GRATITUD.  💔😪Me cuenta mi amigo de Cumbres, que a su vecino “xx” lo encontraron muerto en su apto, dado que los vecinos estaban extrañados de no verlo, como solían hacerlo todos los días; además,  percibían malos olores que provenían de la vivienda. Una vez enterados, los hijos de “xx” se presentaron, sin saludar a ningún vecino (aunque vivieron su adolescencia y mientras cursaban estudios universitarios en esa residencia), hicieron el papeleo y vendieron rápidamente la vivienda.
Toda una vida resumida a la venta de un inmueble  y escasos bienes muebles. Así anda el mundo contemporáneo… *¡¡¡Que tristeza. Que dolor mayor !!
Nelmatvi FCE.
  • *Nelson Mata es profesor universitario, Conferencista. Asesor gerencial. Diseñador de Programas Académicos. Especialista en diseño organizacional.
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