Nicolás Maduro subestimó a Guaidó y ahora es un problema liquidarlo

El plan de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello va en la dirección prevista. Liquidar a Juan Guaidó. Liquidar el liderazgo de Guaidó. Liquidar la Asamblea Nacional. El régimen de Maduro quiere demostrar que controla el poder interno. Y que ya es hora de ponerle punto final al experimento de Guaidó. Así lo reseño  ALnavío

– No soportan a Juan Guaidó. A Guaidó hay que eliminarlo. Hay que liquidar esa política. Ese experimento que surgió de la nada.

– Guaidó es el muchacho al que subestimaron.

– Lo subestimó Maduro llamándolo muchacho. Maduro cometió el mismo error que la oposición con él.

– La oposición subestimó a Maduro y Maduro aguantó.

– Algo parecido ocurre con Guaidó. El muchacho fue reconocido por más de 50 países. Y ese un problema para Maduro.

– El muchacho logró una línea de sanciones que han puesto contra las cuerdas a Maduro.

– El muchacho hizo posible el contexto para que el régimen fuera puesto en evidencia en violación de derechos humanos.

– El muchacho logró que el régimen sea monitoreado en derechos humanos por la ONU.

– El muchacho logró el contexto para que el régimen se sentara a negociar.

– El muchacho llevó las negociaciones hasta el punto de hacer que el régimen rompiera. Rompió Maduro.

– El muchacho logró la evidencia de que el régimen no quiere elecciones libres.

– El muchacho puso en evidencia las contradicciones internas en el régimen.

– El muchacho ha resistido, y el régimen a pesar de toda la arremetida, no ha logrado que se rinda, que huya, que se vaya.

– El muchacho es un esquema, una política, una estrategia, que no puede seguir existiendo.

– Por eso Diosdado Cabello pasó a llamarlo Juanito Alimaña.

– Por eso Maduro lo llama cobarde.

– Por eso Maduro y Cabello lo llaman traidor.

– Por eso Maduro lo llama gusano y bandido.

– En cada insulto se nota que Guaidó les incomoda y mientras exista Guaidó el régimen está en situación de riesgo.

La ofensiva final

– Cabello dice que el “peo ya está prendido”

– O lo que es lo mismo: La guerra está en desarrollo.

– La pelea es real.

– El régimen se vuelve a encontrar en la encrucijada del 10 de enero de 2019.

– Maduro, en esa fecha, opta por juramentarse otra vez como presidente cuando ya le han advertido que no será legítimo, que no será reconocido.

– Maduro retó y la comunidad internacional y el país respondieron.

– Maduro y Cabello creyeron que el costo político ya estaba cubierto con las elecciones de 2018. Pero no.

– Maduro y Cabello no calcularon el nuevo costo. Desde entonces no han tenido tregua.

– Como parece que ahora tampoco calculan lo que ambos pueden desencadenar si liquidan a Guaidó.

– Pero están obligados a hacerlo. Dicen ellos. Colmados de la paciencia. Dicen ellos.

– Porque no se entiende que haya otro Presidente en un mismo país.

– Y un Presidente reconocido por medio mundo.

– Y un Presidente que les arrebata activos en el exterior.

– Un Presidente que les estrecha el cerco financiero.

– Un Presidente que logra que el “imperio” decrete un bloqueo al otro Presidente.

– Un Presidente que pone a dudar a aliados como Rusia y China.

– Un Presidente que de manera directa o indirecta logra un cuadro como el del 30 de abril.

– El régimen pierde la paciencia y decreta de palabra el final del tiempo de Guaidó.

– Cabello dice que la justicia llega.

– Cabello dice que los traidores serán tratados como traidores.


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