Descargas eléctricas y fracturas: se filtran más datos sobre las horrorosas torturas que sufrió el capitán Rafael Acosta Arévalo

Palizas, suspensión cuando lo mantenían esposado, descargas eléctricas, latigazos, fracturas.

Esos son tan solo algunos de los horrores que sufrió el capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo, al ser torturado hasta la muerte por el régimen de Nicolás Maduro en los calabozos de la Dirección General de Contrainteligencia (DGCIM), en su sede de Boleíta Norte, en el municipio Sucre del estado Miranda.

Así lo confirmó el fiscal del Ministerio Público en el exilio, Zair Mundaray, quien reveló otros detalles sobre la autopsia practicada al cadáver del capitán Acosta Arévalo, en entrevista que concedió a la periodista Carla Angola en su programa “Aló, buenas noches”, que se transmite a través de EVtv por la plataforma digital Youtube.

Agregó que las lesiones que tenía en los hombros eran signo de que estuvo suspendido, al tiempo que múltiples hematomas que presentaba el cuerpo se debían a golpes que le propinaron en la zona toráxica, glúteos y piernas.

Asimismo, Mundaray dijo que el militar asesinado también tenía fractura de tabique nasal, excoriaciones en hombros, codos, rodillas; hematomas en el muslo, en ambas extremidades, en la columna; lesiones similares a latigazos en la espalda y muslos posteriores; así como un pie fracturado y signos de quemaduras en ambos pies que evidenciaban que había sido recibido cargas eléctricas.


 


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