El Prado acoge a los museos del mundo para reflexionar el futuro de estos recintos

Los directores de la pinacotecas internacionales como D’Orsay, el Met de Nueva York y el Prado reflexionan sobre algunos de los desafíos que enfrentan, como la masificación de visitantes

Los museos evolucionan, se adaptan a su tiempo, a los nuevos públicos y las nuevas tecnologías. Para reflexionar en torno a estos cambios, la Universidad Complutense y la Fundación Amigos del Prado organizan el encuentro Presente y futuro de los museos mundiales, un seminario que ha acogido desde el 2 hasta el 4 de julio a los directores de las principales pinacotecas internacionales para reflexionar sobre los principales retos en la actualidad y en el futuro de estos recintos culturales.

Una de las principales preocupaciones que se discuten a nivel mundial es el acercamiento del arte a las nuevas generaciones que están más vinculadas con la tecnología y cómo hacer de ésta una de herramienta aliada de los museos. En el último día de conferencias, Laurence des Cars, la directora del Museo D’Orsay y del Museo de la Orangerie, ha mencionado que para ella “las nuevas generaciones son menos capaces de entender la iconografía en sus versiones originales”. Por ello, “es necesario que los museos se abran a realizar proyectos alternativos que complementen las pinturas originales”.

En los últimos años, el Museo D’Orsay y el Museo de la Orangerie han vinculado su colección pictórica con la ópera, la danza, y la realidad virtual para presentar desde otra perspectiva obras de en las que resaltan obras de su colección como de los pintores Degás y Monet. “El objetivo es darle a los visitantes una experiencia única”, dice Des Cars, que vincula este factor con el que los visitantes quieran regresar a las pinacotecas. Estos dos museos parisinos han acumulado en el último año más de 4.000.000 de visitas y registraron un aumento de público del 18% en el primer trimestre del año.

Laurence des Cars hizo hincapié en que el dinero también predispone el futuro de un museo. Al menos en las pinacotecas que preside desde 2017 se destina sólo el 16% de lo recaudado en taquilla a la compra de pinturas, es decir 4.500.000 de euros al año. “Es una cantidad que no nos sirve ni para comprar un cuadro original. Con lo que nos hemos ayudado es con la donación de los mecenas“, mencionó la directora. En especial recordó a los empresarios Spenour y Marlene Hays, que donaron en 2016 200 obras que ahora se pueden apreciar dentro de la colección permanente del museo.

LA MASIFICACIÓN DE VISITANTES EN LOS MUSEOS

Miguel Falomir director del Prado subrayó en la inauguración de estas jornadas que “en los últimos 20 o 30 años se han producido extraordinarios cambios. Los museos nunca han sido tan importantes como ahora. Nunca se han abierto tantos ni han tenido tanta proyección mediática o impacto en la economía. Los museos son las nuevas catedrales”.

En su conferencia, Desafíos para un museo singular, Falomir mencionó que “uno de los grandes retos del Prado es trasladar su gran reputación, ya que es una de las instituciones españolas con mayor prestigio, a una mayor afluencia de dinero”. Además, hizo énfasis en un tema trascendente para los museos en los últimos años: la masificación. Al respecto, el director del Prado ha mencionado que “todavía no está en niveles de saturación” como los del parisino Museo del Louvre, si bien ha alertado que el problema “tiene difícil solución” en el futuro.

“El Prado no es el Louvre y todavía no estamos en ese momento, pero sí compartimos esa transformación de los museos en destino turístico para las masas. Es un problema del que se me escapan las soluciones”, ha reconocido el director del Prado.

El museo ha recibido un 8% más de visitantes durante los primeros seis meses del año en comparación con el primer semestre de 2018. En este periodo, el Prado ha recibido 1.616.624 visitantes. “Este año, el del bicentenario, se superarán ampliamente los tres millones de visitantes”.

A Falomir le siguió Max Hollein, director del Metropolitan Museum of Art, de Nueva York, que disertó sobre el papel de un museo enciclopédico, con la presencia de tantas culturas, en un mundo globalizado. El Met nació en 1870, “gracias al impulso de varios filántropos amantes del arte, entre ellos, el multimillonario J.P. Morgan”. Hoy tiene siete millones de visitantes anuales y en la próxima década, señaló Hollein, “va a cambiar las narrativas de la cuarta parte de su espacio”. Hollein resaltó que “ya no valen los relatos lineales”. También abogó por participar en los debates contemporáneos, como el que se desató sobre la conveniencia o no de mantener en las salas las polémicas obras de Balthus o si se debe apoyar con iniciativas los monumentos dañados por el ISIS.

Para Hollein es necesario que el arte ayude a contextualizar nuestras vidas y que se hagan paralelismos entre el pasado y el presente, algo que ejemplificó comparando una armadura de Enrique VIII, que era un artículo propagandístico, con una imagen de George W. Bush vestido de piloto de las fuerzas armadas.

  • Fuente: El Mundo


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