Subametralladora creada por Cavim “se deforma a los 300 tiros”

El prototipo, en el cual se invertirán $7,62 millones, es artesanal, las piezas no encajan. Desde 2017 se trabaja en el modelo I sin resultados satisfactorios

Al menos, 5 tipos de armas, sables y explosivos se fabrican en Venezuela.

La responsable: la Compañía Anónima de Industrias Militares de Venezuela (Cavim), sancionada por Estados Unidos por violar normas internacionales y suscribir acuerdos con países con posiciones anti-occidentales.

Hasta 2017 Cavim –perteneciente a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela (FANB)- producía 4 pistolas. Las Beretas modelos PX4, semi-automática (Storm PX4), full size, 9×19 mm; 92A1, 92F1 y la Carabina Bereta, modelo C4, de múltiples tareas para el uso policial y militar, señala la empresa en los catálogos de productos y servicios colocados en su página web, en los que ofrece desde carros, vehículos de transporte, envases plásticos, sables y hasta explosivos.

A partir de 2018, se trabajó en la Caribe-Cavim (C-Cavim), una subametralladora con el sistema Bullpup, calibre 9X19 m, con 50 centímetros de longitud, de un peso de 3.800 kg con el cargador lleno, de 30 cartuchos, con una capacidad de lanzar 1.200 proyectiles por minutos y un alcance de 200 metros. Es decir, con una velocidad superior a otras subametralladoras icónicas, como la Heckler & Koch MP5, de origen alemán; la Uzi, de Israel o la Bullpup FN P90, de Bélgica.

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Fotoleyenda:   Las características de la subametralladora: lanza disparos en minutos.

Ineficiencia y corrupción

El tema de las armas en Venezuela surgió a partir de una polémica que generó el presidente Nicolás Maduro cuando el de 23 de mayo pasado anunció 7,62 millones de dólares (6,83 millones de euros) para la producción de la pistola Caribe-Cavim, y 55, 8 millones de dólares (50 millones de euros) para uniformes militares.

La oposición repudió la asignación de recursos a armamentos en momentos en los que el país padece una crisis social, política y económica, que se refleja en la muerte –en menos de una semana- de 5 niños por falta de medicinas, el acoso a la Asamblea Nacional y una inflación superior a 130.060,2% durante 2018, según el Banco Central de Venezuela.

“Todo lo que ha pretendido hacer CAVIM en los últimos años tiende al fracaso por ineficiencia y  corrupción”, expresó el ex jefe de la Dirección de Armas de la Fuerza Armada de Venezuela, contralmirante Carlos Molina Tamayo, quien cita como una derrota los planes de instalar una fábrica de fusiles rusos Kalashnikov Ak-103 desde 2009 hasta la fecha en tierras venezolanas.

Venezuela transfirió 1,1 billones de rublos (18 millones de dólares aproximadamente) a Rosoboronoexport para inaugurar la fábrica AK-103 en 2009. La fecha fue postergada en 2011 y en 2012 debido a la perdida de los recursos. El exsenador y empresario ruso Serguéi Popelniujov –propietario de la contratista principal de la fábrica- fue acusado por el Ministerio de Interior ruso de fraude en gran escala por el desvío de 1,1 billones de rublos, señaló la organización Control Ciudadano. En 2014, se paralizó la obra con un acabado de 70% y en 2019 se anunció que sería terminada, en respuesta a la posición de la oposición que exige la intervención internacional para sacar a Maduro del poder.

Cavim surgió en 1975 y el presupuesto de 2017 fue de 183,2 millardos de Bolívares; en 2018 de 1,3 millardos de Bs. (1.368.043.160.474 Bs). La cifra de 2019 se desconoce porque Maduro no presentó el Presupuesto al Parlamento, sino a la Asamblea Constituyente, órgano paralelo al Legislativo, creado por el chavismo para evadir el control de los diputados.

Molina Tamayo revela lo qué pasa con la subametralladora, luego de consultar a los expertos que enviaron un informe a las autoridades de Cavim: “Es una mezcla de varias armas. La Caribe fue hecha de manera artesanal, así que está ocasionando muchos problemas: las piezas no son intercambiables porque no se hizo con la presión milimétrica. Durante las pruebas, como cualquier prototipo, se deforma a los 300 tiros. Llevan años tratando de arreglarlo y no han podido, así que ese lanzamiento fue un montaje comunicacional, pura propaganda que sacó Maduro”.

Cavim entró en 2011 en la lista de empresas sancionadas por el Departamento de Estado de Estados Unidos por incurrir en irregularidades al haber intercambiado equipos o tecnología con Irán, Corea del Norte y Siria, en violación a controles multilaterales a la exportación de equipo militar. El 12 de febrero de 2013 las medidas fueron ratificadas.

Control Ciudadano precisó en el informe Adquisiciones de sistemas de armas y material militar 2005-2012 que Venezuela adquirió una fábrica de pólvora proveniente de Irán para la planta instalada en Morón, un centro de mantenimiento de equipos ópticos y optrónicos a Bielorrusia, un centro industrial de comunicaciones de China, y una fábrica de Kalashnikov a Rusia.

Armas para la Milicia

La sub-metralleta Caribe-Cavim había permanecido en “secreto” en el mundo militar hasta que el 13 de junio de 2018 el presidente de la empresa militar, general de División Carlos Armas López, entregó una réplica en tercera dimensión al comandante del Ejército, general de División Carlos Chourio. Sin embargo, no fue hasta el 10 de abril de 2019 que se le entregó el primer prototipo al ministro de la Defensa, general en jefe Vladimir Padrino López, y más tarde, el 23 de mayo, otro equipo 0001 a Maduro en la I Feria de Innovación, Ciencia y Tecnología de la FANB 2019.

“La producción de la sub-ametralladora es 100% nacional. C-Caribe es un arma portátil, compacta automática, ergonómica, y sumamente precisa”, aseguró el general Armas López.

Cavim, que produce implementos militares, consta de tres sedes: la principal en Caracas, capital de Venezuela; la segunda, la Gerencia General de Metalmecánica, está en la avenida Bolívar, en Maracay, estado Aragua; y la tercera, en Morón, estado Carabobo, la Gerencia General de Químicos y Explosivos. Carretera Morón-Coro, Km1, Carabobo. En esta última, se ensambla la Caribe-Cavim. (http://www.cavim.com.ve/index.php/zona-economica-militar/)

“Esas armas deben estar en los barrios, en manos de la Milicia”, afirmó Maduro, desde el Circulo Militar de Caracas, en la mencionada Feria de Innovación, en el plan de propaganda de amenazar a la oposición.

 Millones desembolsados

Entre 1999 y 2016, Venezuela gastó 5.657 millones de dólares en armas y equipos para la FANB, revela informe del Instituto Internacional para la Paz y los Derechos de Estocolmo (Sipri, por sus siglas en inglés). De ese total, 1.535 millones de dólares fueron desembolsados en la gestión de Nicolás Maduro.

 

Hispano Post

 


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