Alexander Moreno: ¿Qué disparate lógico y jurídico es eso de “CORRUPCIÓN ESPIRITUAL”?

 
  • Por Alexander Moreno (UCV y UPEL)
 
“La gente huele a lo que hace” es un adagio muy agudo que da muchas luces para comprender las huellas que marca en el comportamiento de un individuo, la dedicación que éste ofrece a su actividad laboral concreta..


Hace muy poco, el programa de entrevistas que conduce el periodista Vladimir Villegas enfocaba el tema de los derechos humanos y en tal ocasión conversaba él con un abogado (el cual, por cierto, mostraba una gesticulación facial la cual a no pocos lucía como de mal humor). 

El punto es que Villegas traía a colación unos casos extremos de violación a derechos humanos, y en su rol ofrecía al abogado las condiciones tertuliares suficientes como para que emitiera su opinión, su valoración, en fin; todo lo cual generó en éste una expresión calificable de poco amistosa. Dijo -en general- que una cosa era el delito y otra la violación a los derechos humanos. La entonación que le dio al asunto hizo pensar a más de un televidente que el periodista estaba, como dice otro sabio refrán, “confundiendo la gimnasia con la magnesia”.

Pienso que el abogado preponderó en su interpretación un aspecto típico del ejercicio cotidiano de la abogacía, dejando de calibrar lo relativo a las bases teóricas (filosóficas) del humanismo. Claro es que un crimen (asesinato) es un delito, pero más allá o más acá de ello, ¡es una violación a un derecho humano! Siendo así, el abogado en cuestión no tenía por qué reaccionar casi como si el periodista estuviera incurriendo en un disparate. 
Pasando al caso Afiuni, debo decir cuatro cosas…

1) Sospecho que volver a colocar hoy el asunto en las primeras páginas de los diarios, atiende a la necesidad que el gobiernillo tiene de distraer los efectos del manifiesto que con respecto a la situación de Venezuela, hizo hace momentos la señora Bachelet.

2) La prensa nacional nos dice que alguna instancia del medio judicial venezolano (cuestionada por buena parte de la sociedad, a partir del mismísimo TSJ hacia abajo) saca ahora a relucir con pretensiones sancionatorias, “la categoría jurídica” de CORRUPCIÓN ESPIRITUAL.

3) ¿Dónde queda el fundamento filosófico positivista de colocar todos los huevos en la cesta de los factos, de los hechos reales; mas no de espiritualidades, de abstraccionismos subjetivos y especulativos?

4) Observando la condición lumpen de no pocos de los funcionarios de los poderes monovidentes del chavomadurismo en funciones de gobierno, nada extraño es que el asunto sea visto a tenor de, tomando la expresión del mismísimo Hugo Rafael, “los espíritus de la sabana”.


Loading Facebook Comments ...