[OTRO “FALSO POSITIVO] Arresto de Roberto Marrero y Sergio Vergara al “estilo” Gilber Caro 

Para comprender lo que ocurrió en horas de la madrugada con la detención de Roberto Marrero, jefe del despacho del presidente interino Juan Guaidó; así como del diputado Sergio Vergara, basta con mirar hacia el pasado reciente, en el que el régimen de Nicolás Maduro arma “falsos positivos” contra dirigentes opositores, a los que les siembra armas y los acusa de “terroristas” para encarcelarlos y buscar anularlos políticamente.

En este caso, a escasas horas de los hechos, es evidente que el objetivo es allanar el camino mediático y “legal” para vincular a Juan Guaidó, reconocido como presidente encargado de Venezuela por más de 50 países, con acciones violentas que permitan darle credibilidad “revolucionaria” a la tesis de que el líder opositor “merece” ser puesto tras las rojas por sus “acciones subversivas”.

Ya el primer paso del guión escrito en La Habana se cumplió en horas de la madrugada: el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) aprehendió a Roberto Marrero  y “le sembró armas”, tal como denunció el propio Guaidó a través de su cuenta en la red social Twitter, en un “falso positivo” que, por cierto, no es nuevo para un dirigente de Voluntad Popular:

CASO GILBER CARO

11 de enero de 2017: el entonces vicepresidente del régimen chavista, Tareck El Aissami, confirmaba la detención del diputado Gilber Caro, asegurando que planeaba un “ataque terrorista”, agregando que se le había incautado un fusil y explosivo del tipo C4.

En las declaraciones que ofreció, el funcionario chavista apeló numerosas veces al término “terrorista”, el cual le endilgó por igual tanto al partido Voluntad Popular -en el que milita Gilber Caro-, al parlamentario detenido, al líder de esa tolda política, el preso político Leopoldo López, y, por supuesto, al resto de la oposición venezolana.

Tras 14 audiencias diferidas debido a que ningún juez tenía elementos que comprobaran su actividad “terrorista” dado que, tal como lo sostenían sus abogados, las armas fueron parte de un montaje realizado por el régimen de Maduro contra la oposición,  Gilber Caro fue liberado en un deplorable estado salud del centro penitenciario Fénix, ubicado en el estado Lara, luego de sufrir tratos crueles e inhumanos.

Salió en junio de 2018 en el lote de 39 presos políticos liberados por el régimen chavista en una actividad realizada por la Asamblea Nacional Constituyente, ente que los trasladó hasta las instalaciones de la Cancillería en Caracas, donde Delcy Eloína Rodríguez, la entonces presidenta del órgano que desconocen más de 60 países “les leyó la cartilla”, junto a gobernadores opositores que sirvieron de “garantes” para que se mantuvieran en el camino de “la paz socialista”.

VIEJOS MÉTODOS, NUEVAS VÍCTIMAS

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A tan solo horas que la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, diera a conocer las atrocidades que ejecutan los órganos de seguridad del Estado al servicio del régimen de Maduro; y en la OEA se conocieran las sistemáticas torturas que aplica el chavismo -como quedó en evidencia con el video captado en la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM)-, no es difícil suponer que ocurrirá con estas dos nuevas víctimas de la cúpula gobernante que sigue demostrando que está dispuesta a hacer “lo que sea” con tal de mantenerse en el poder.

 


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